La crisis de Ueno Bank cruzó la frontera y golpeó a los trabajadores que sostenían parte de su operación tecnológica desde la Argentina. Según los testimonios recogidos por NewsDigitales, 943 empleados de ITTI atraviesan una situación de incertidumbre, con salarios de octubre impagos y suspensiones sin goce de haberes para una parte del personal.
Después de días en los que, según los damnificados, faltaron respuestas de los responsables de la empresa, comenzaron a llegar dos comunicaciones diferentes. A algunos les notificaron que no trabajarán ni cobrarán durante 30 días; a otros les indicaron que deben continuar con sus tareas desde sus casas, aunque sin precisar cuándo se cancelarán los salarios pendientes.
Las capturas de ambos mensajes, fueron enviadas en nombre de Kaitel SRL, la firma que opera en la Argentina vinculada a ITTI, la tecnológica del Grupo Vázquez, controlador de Ueno Bank.
Los correos permiten precisar el alcance de las últimas decisiones. No comunican un despido generalizado ni el cierre definitivo de la operación argentina. Describen una paralización temporal de actividades, con suspensiones para un grupo y continuidad para las funciones que la compañía considera esenciales.

En la notificación de suspensión, la empresa vincula directamente su situación con el procedimiento de resolución de Ueno dispuesto por el Banco Central del Paraguay y comunicado el 3 de noviembre.
Según el texto, las restricciones operativas y financieras derivadas de esa medida afectaron sus mecanismos habituales de financiamiento y provocaron la paralización temporal de sus actividades. Sobre esa base, la compañía invoca razones de fuerza mayor para suspender la prestación laboral sin goce de haberes durante 30 días corridos.
El período informado va del 5 de noviembre al 4 de diciembre de 2026, ambos inclusive. Durante ese tiempo, los empleados alcanzados quedan relevados de trabajar, aunque el vínculo laboral continúa vigente. El correo fija el regreso para el 5 de diciembre, salvo que exista una nueva comunicación.
La firma cita los artículos 218, 219 y 221 de la Ley de Contrato de Trabajo como fundamento de su decisión. También informa que mantendrá a su cargo la cobertura de medicina prepaga de los trabajadores suspendidos y de sus familiares actualmente adheridos.
Para quienes recibieron el mensaje, la preocupación se acumula. A la falta de cobro de octubre se suma ahora un mes durante el cual, de acuerdo con lo notificado por la empresa, tampoco percibirán haberes.
Los trabajadores señalan que la suspensión alcanza a una parte mayoritaria del personal, aunque los correos no detallan cuántas personas quedaron incluidas ni cuántas continuarán en actividad.

El segundo mensaje está dirigido a quienes conservarán sus tareas. Allí, Kaitel comunica que resolvió mantener la continuidad de su prestación laboral porque sus funciones resultan esenciales para atender necesidades operativas y administrativas inmediatas.
A ese grupo se le exige continuar con sus tareas habituales y permanecer a disposición de la compañía. Al mismo tiempo, se dispone que todo el personal que siga activo trabaje de manera remota desde su domicilio, como parte de una reorganización transitoria.
Sin embargo, seguir trabajando no despeja la incertidumbre sobre el cobro. En ese mismo correo, la empresa reconoce que está buscando recursos para afrontar los sueldos pendientes.
“La Compañía se encuentra realizando todas las gestiones y esfuerzos a su alcance para obtener los recursos económicos necesarios que permitan afrontar el pago de los salarios correspondientes al mes de octubre”, señala la comunicación a la que accedió NewsDigitales.
En el párrafo siguiente, agrega que continuará trabajando para obtener los fondos necesarios y “procurar garantizar” los salarios de noviembre. No establece una fecha concreta para cancelar octubre ni confirma cuándo cobrarán quienes seguirán prestando servicios.
De esta manera, los dos grupos quedan en situaciones diferentes, pero atravesados por el mismo problema. Una parte fue suspendida sin sueldo y otra debe seguir trabajando mientras espera que la compañía consiga financiamiento.

El origen de la crisis fue la decisión del Banco Central paraguayo de iniciar la resolución de Ueno tras detectar un índice de solvencia inferior a la mitad del mínimo requerido. Ese procedimiento busca ordenar la situación patrimonial de la entidad y atender sus obligaciones con los depositantes.
El escándalo también profundizó la crisis política en Paraguay y este jueves derivó en la renuncia del presidente Santiago Peña.
Para los trabajadores argentinos, sin embargo, la urgencia pasa por una respuesta mucho más concreta. Necesitan saber cuándo cobrarán octubre, cómo afrontarán el mes sin ingresos quienes fueron suspendidos y qué respaldo tendrán los puestos que siguen activos. Los correos confirman que la crisis ya llegó al empleo local, pero todavía no ofrecen un horizonte cierto para las 943 personas que, según los damnificados, integran la operación.