05/11/2026 - Edición Nº1367

Internacionales

Crisis institucional

Renunció Santiago Peña: Cartes busca retener el poder y Paraguay entra en crisis

05/11/2026 | Peña presenta su renuncia en plena crisis; Cartes teje el relevo y el Congreso todavía debe aceptar su salida.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció este jueves 5 de noviembre de 2026 su renuncia al cargo, después de perder el respaldo del gobernante Partido Colorado y quedar enfrentado a un juicio político por la crisis desencadenada tras la intervención de Ueno Bank. La decisión interrumpe anticipadamente su mandato, iniciado el 15 de agosto de 2023 y previsto hasta 2028, aunque su salida todavía debe completar el procedimiento constitucional. La caída política del mandatario abre una disputa por la sucesión presidencial que trasciende el escándalo bancario y vuelve a colocar a Paraguay ante un proceso de transición observado por los gobiernos sudamericanos.

Peña comunicó su decisión mediante un video publicado en sus redes sociales, en el que justificó su renuncia por la necesidad de preservar la estabilidad nacional, la paz social y las instituciones democráticas. El mandatario pidió disculpas a los ciudadanos que pudieran sentirse decepcionados con su administración, pero no admitió responsabilidad penal por las irregularidades investigadas. Su anuncio ocurrió mientras la Cámara de Diputados debatía una acusación constitucional que amenazaba con terminar en su destitución. La renuncia, sin embargo, no significa que el conflicto parlamentario haya terminado: el Congreso conserva la facultad de aceptarla o rechazarla.

 


Paraguay es un país sin litoral que se encuentra entre Argentina, Brasil y Bolivia, con grandes extensiones de pantanos, bosques subtropicales y chaco, extensiones de naturaleza que abarcan sabanas y matorrales.

Horacio Cartes y la ruptura que terminó con la presidencia de Peña

La salida del presidente fue precedida por una decisión que modificó completamente el equilibrio de poder paraguayo. El expresidente Horacio Cartes, titular del Partido Colorado y principal referente del movimiento Honor Colorado, anunció durante la mañana del jueves su respaldo al juicio político contra Peña, a quien había acompañado desde su llegada al Gobierno. Su pronunciamiento fue secundado por dirigentes y legisladores oficialistas que hasta entonces integraban la estructura de apoyo presidencial. La ruptura dejó al mandatario sin la protección parlamentaria necesaria para afrontar una acusación que también había sido impulsada por la oposición.

El conflicto no terminó con el anuncio de renuncia. Los senadores colorados Gustavo Leite, Carlos Núñez Agüero y Ramón Retamozo manifestaron que preferían rechazar la dimisión y continuar el juicio político, al considerar necesario establecer responsabilidades políticas mediante el procedimiento constitucional. Esta posición introduce una diferencia fundamental entre una salida negociada y una destitución parlamentaria. Según el artículo 202 de la Constitución, el Congreso tiene la atribución de aceptar o rechazar la renuncia del presidente. Por lo tanto, la intención de Peña de abandonar el cargo deberá resolverse institucionalmente y no puede confundirse con una transferencia de poder ya formalizada.


Manifestantes reclamaron el juicio político contra Santiago Peña en Asunción el 3 de noviembre de 2026, después de la intervención de Ueno Bank. (Foto: Daniel Duarte / AFP).

Pedro Alliana, el sucesor con el respaldo del Partido Colorado

El vicepresidente Pedro Alliana aparece como el principal beneficiario de la reorganización del oficialismo. El artículo 234 de la Constitución paraguaya establece que, cuando queda vacante definitivamente la Presidencia, el vicepresidente debe asumir el Poder Ejecutivo y completar el período constitucional. En este caso, Alliana gobernaría hasta el 15 de agosto de 2028, sin necesidad de convocar elecciones presidenciales anticipadas. Su eventual llegada al Palacio de López permitiría al Partido Colorado mantener el control del Gobierno, pese a la renuncia del mandatario que llevó a la Presidencia en las elecciones de 2023.

La continuidad partidaria, sin embargo, no equivale a una transición políticamente neutral. Cartes y Alliana mantuvieron este jueves una reunión en la sede de la Asociación Nacional Republicana para analizar el escenario sucesorio, después de un período de distanciamiento entre ambos. El senador Antonio Barrios aseguró que el vicepresidente cuenta con el respaldo de Cartes para completar el mandato. De concretarse el relevo, el Congreso también tendría que cubrir la vacancia de la Vicepresidencia mediante una designación parlamentaria, por tratarse de los últimos dos años del período presidencial. La disputa se trasladaría entonces desde la permanencia de Peña hacia la composición y autonomía del nuevo Gobierno.


La Cámara de Diputados de Paraguay inició el debate sobre el juicio político contra Santiago Peña el 5 de noviembre de 2026. La acusación necesita el respaldo de dos tercios de los legisladores presentes. 

El antecedente de Fernando Lugo y la mirada de América del Sur

La renuncia de Peña reactiva una discusión histórica sobre la estabilidad presidencial de Paraguay. En junio de 2012, el Congreso destituyó al entonces presidente Fernando Lugo mediante un juicio político que provocó cuestionamientos internacionales por la rapidez del procedimiento y las garantías concedidas a su defensa. Aquella crisis llevó a la suspensión temporal de Paraguay del Mercosur y deterioró sus relaciones diplomáticas con varios gobiernos de la región. Aunque el contexto actual es diferente, ambos episodios muestran cómo los mecanismos constitucionales de remoción presidencial pueden transformarse en controversias internacionales cuando existen dudas sobre su desarrollo institucional.

Para Argentina, Brasil y Uruguay, la principal preocupación política será determinar si Paraguay consigue una transición ordenada, con continuidad de las autoridades y respeto por las garantías constitucionales. La pertenencia paraguaya al Mercosur convierte cualquier alteración presidencial en un asunto de interés regional, especialmente por los compromisos de cooperación política, integración y funcionamiento de las instituciones democráticas. No obstante, la renuncia de Peña no implica por sí sola una suspensión del bloque ni una ruptura diplomática. La experiencia de 2012 constituye un antecedente de riesgo, no una consecuencia que necesariamente deba repetirse.

Una nueva etapa para la política exterior paraguaya

El eventual Gobierno de Alliana también heredaría las principales alianzas internacionales construidas durante la administración de Peña. Paraguay mantiene relaciones estratégicas con Estados Unidos y conserva una posición diplomática singular en Sudamérica al ser el único país de la región que reconoce oficialmente a Taiwán en lugar de la República Popular China. La crisis ya alteró la agenda internacional del Ejecutivo: Peña canceló su participación en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid el 4 y 5 de noviembre. Aunque todavía no existen anuncios de modificaciones en la orientación exterior, el cambio presidencial podría obligar a sus socios a reconstruir canales de interlocución con una nueva conducción política.

La renuncia representa, en definitiva, mucho más que la salida de un presidente afectado por un escándalo financiero. Paraguay enfrenta una reorganización del poder dentro de su propio partido gobernante, en la que Cartes conserva una posición determinante y Alliana emerge como figura de continuidad. Para la oposición, el desafío será establecer si el relevo permite avanzar en las investigaciones y en la rendición de cuentas o si simplemente desplaza a un mandatario sin modificar las estructuras políticas cuestionadas. Para América del Sur, el desenlace será una prueba sobre la capacidad de las instituciones paraguayas para resolver una crisis presidencial sin deteriorar las garantías democráticas ni trasladar la confrontación interna al ámbito regional.

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