La carne vacuna fue uno de los factores principales que explicaron la aceleración inflacionaria a principios de este año. No obstante, en octubre, los precios minoristas se mantuvieron estables.
Lo mismo ocurrió tanto con el pollo como con el cerdo, de acuerdo con los datos provistos por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
En los próximos meses, la calma parece difícil de alcanzar. Mientras tanto, enterate qué cortes conviene comprar y cuáles evitar.

En el AMBA, el pollo aumentó apenas 0,2% en el último mes, trepando a $4.966 el kilo. Acumula así una variación interanual de 30,4%, algo por debajo del nivel general de los precios.
Por su parte, el cerdo se mantuvo sin variaciones en octubre, con un precio de $9.391. En términos interanuales, muestra la menor variación (27%), por debajo del IPC general, y consolidándose como el tipo de carne que menos aumentó en el último año.
Por último, la carne vacuna subió apenas 0,1%, hasta $18.526 el kilo en promedio. En el año, exhibió la mayor suba (49,9%), más de 15 puntos por encima de la inflación general.

Por el contrario, algunos cortes menguaron sus precios:

Con estas variaciones, el Lomo se consolidó como el corte más caro a $28.681 el kilo junto con la colita de cuadril ($24.084), mientras que los más económicos son la falda ($11.357) y la picada común a $10.911.
La suba del precio de la carne vacuna, por encima de las demás en el último año, refuerza su lugar de mayor inaccesibilidad.
En octubre, con el dinero que se compra un kilogramo de asado, se adquieren 1,89 kilogramos de pechito de cerdo.
A su vez, el precio de un kilo de asado equivale a 3,57 kilos de pollo, que se sostiene como refugio de proteína.
