por Redacción NewsDigitales
La investigación por la muerte de Jesús de Miguel sumó un dato clave. El informe preliminar de la autopsia señala que el delantero del Tenerife murió por un “traumatismo torácico de carácter accidental”, tras el choque con el arquero Jesús Owono, en un partido de la Segunda División española.
El documento fue elaborado por los patólogos forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Santa Cruz de Tenerife y entregado a la jueza Eva Esther Juárez Fernández, a cargo de las diligencias.
La primera valoración considera que el golpe en el pecho es una “causa compatible con la muerte”.
Sin embargo, las conclusiones son provisorias: todavía faltan los análisis toxicológicos y otras pruebas del examen forense, que permitirán precisar el mecanismo del fallecimiento. También se sumarán los estudios y la tomografía que le hicieron durante su internación.
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias confirmó que el juzgado recibió el dictamen, pero mantuvo reservado su contenido para preservar la intimidad del futbolista y de su familia.
La calificación de “accidental” corresponde al análisis médico y no equivale a una resolución judicial sobre la conducta de Owono. La investigación deberá establecer las circunstancias de lo ocurrido antes de cualquier conclusión jurídica.
Según trascendió, el fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife, José Luis Sánchez-Jáuregui, considera “muy difícil” que se abra un proceso penal, ya que el impacto se produjo en una acción de juego.

Las diligencias se abrieron de oficio, como ocurre con toda muerte sin causa natural. El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional participa en las pesquisas, que no se limitan al choque: también se analiza la atención que recibió el jugador en el campo y durante el traslado en ambulancia al hospital. Que se revisen esas actuaciones no implica, por sí solo, que haya responsabilidades.
El choque se produjo el lunes 2 de noviembre, cuando el partido en el estadio Heliodoro Rodríguez López ya había superado el minuto 96. De Miguel perdió el conocimiento, recibió maniobras de reanimación y fue trasladado al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, donde murió el martes 3, a los 30 años.
Tras recibir el primer informe, el juzgado autorizó el traslado de sus restos a la Península para que su familia pueda despedirlo, mientras la investigación sigue a la espera del dictamen definitivo.