Para Javier Milei, la justicia social es una aberración moral. Para el papa León XIV, constituye una forma concreta de seguir las enseñanzas de Jesús. La diferencia, expresada públicamente por ambos, anticipa uno de los principales contrapuntos políticos de la visita que el pontífice comenzará este domingo 8 de noviembre a Argentina. En la Casa Rosada lo esperan con honores de Estado, pero también con especial atención a sus discursos sobre trabajo, pobreza y dignidad humana, tres cuestiones que atraviesan las diferencias entre la doctrina social de la Iglesia y el programa económico libertario.
Fuentes vinculadas al Vaticano señalan que una de las claves del mensaje estará en Rerum novarum, la encíclica publicada por León XIII en 1891 que sentó las bases de la doctrina social moderna de la Iglesia. La misma interpretación circula en sectores del gobierno argentino, donde siguen de cerca las posiciones de León XIV y el contenido de sus próximas intervenciones.
La preocupación tiene antecedentes concretos. En mayo de 2026, León XIV publicó Magnifica humanitas, una encíclica que cuestiona la subordinación de los derechos sociales a las reglas del mercado y reivindica la responsabilidad de los Estados frente a la desigualdad. El documento sostiene que la libertad económica no es absoluta, defiende la organización sindical y advierte sobre los riesgos de una transformación tecnológica que incremente las ganancias empresariales sin mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
La confrontación doctrinaria adquiere especial relevancia porque Milei ha construido buena parte de su discurso económico sobre la defensa del libre mercado, la reducción de la intervención estatal y el rechazo a las políticas redistributivas. Durante una exposición oficial en Washington, el mandatario calificó a la justicia social como una aberración y sostuvo que implicaba quitarles recursos a unos ciudadanos para beneficiar a otros.
León XIV plantea una perspectiva diferente. En su encíclica, publicada al cumplirse 135 años de Rerum novarum, considera que la justicia social también debe orientar las estructuras económicas, las decisiones empresariales y las políticas públicas. Incluso reivindica instrumentos de redistribución y sistemas tributarios que distribuyan las cargas de acuerdo con la capacidad económica.
La diferencia no pasa por la propiedad privada, que la Iglesia también defiende, sino por los límites que deben imponerse al mercado y las obligaciones del Estado frente a los sectores más vulnerables.
El nombre elegido por el actual pontífice contiene una declaración de principios. El 10 de mayo de 2025, durante su primer encuentro con el Colegio Cardenalicio, León XIV explicó que había decidido llamarse así en homenaje a León XIII, el papa que enfrentó las consecuencias sociales de la primera Revolución Industrial.

Publicada en 1891, Rerum novarum defendió el derecho de propiedad y rechazó las propuestas socialistas de abolirlo, pero también denunció los abusos contra los trabajadores, reclamó salarios suficientes para sostener a las familias y reconoció el derecho de asociación sindical.
León XIV recuperó esa tradición para abordar las consecuencias de la inteligencia artificial, la automatización y las nuevas formas de concentración del poder económico. Su encíclica Magnifica humanitas sostiene que el progreso tecnológico no puede evaluarse solamente por su capacidad para aumentar la productividad y reducir costos.
La doctrina adquiere particular resonancia en Argentina, donde el gobierno de Milei impulsó una reforma laboral, modificaciones regulatorias y un programa de ajuste del gasto público que provocó cuestionamientos de las centrales sindicales y distintos sectores de la Iglesia.
El lunes 9 de noviembre, a las 16:10, el papa pronunciará un discurso ante representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina (UCA). Allí estarán presentes empresarios, sindicalistas y dirigentes de movimientos sociales, algunos de los sectores más enfrentados por la orientación económica del gobierno nacional.
La Confederación General del Trabajo (CGT) prepara un documento con críticas a las políticas oficiales y una reivindicación del diálogo social. Por su parte, las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) ya enviaron una carta al pontífice en la que denunciaron el deterioro de los ingresos, la precarización del empleo y el endeudamiento de las familias.
Las centrales buscarán que el mensaje papal vuelva a instalar en la discusión pública las consecuencias sociales del programa libertario.
La relación entre la Iglesia argentina y Milei ya estaba atravesada por diferencias sobre pobreza, jubilaciones, discapacidad y condiciones laborales. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, manifestaron en distintas oportunidades su preocupación por las dificultades económicas de numerosos hogares y por el deterioro de los vínculos sociales.
Los datos oficiales agregan una dimensión concreta a ese debate. La pobreza alcanzó al 32,3 por ciento de la población de los principales aglomerados urbanos en el primer semestre de 2026, después de haber descendido al 28,2 por ciento durante la segunda mitad de 2025. Aunque el indicador permanece por debajo del 41,7 por ciento registrado al cierre de 2023, el repunte reciente volvió a colocar el poder adquisitivo y la situación social entre los problemas centrales del país.
La tensión también alcanzará a la política de discapacidad. Antes de encontrarse con sindicalistas y empresarios, León XIV visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, una institución de la Iglesia dedicada a la atención de personas con discapacidad.
La actividad se produce después de numerosos cuestionamientos de organizaciones sociales, prestadores y autoridades eclesiásticas a los recortes y dificultades de financiamiento del sector. La elección de esa institución otorga especial visibilidad a una problemática que ya había provocado conflictos entre el gobierno nacional y distintas organizaciones asistenciales.
La llegada a Argentina estará precedida por una visita de tres días a Uruguay, donde León XIV fue recibido este viernes por el presidente Yamandú Orsi, dirigente del Frente Amplio.
Durante la ceremonia en Plaza Independencia, Orsi eligió destacar la paz, el multilateralismo y la convivencia democrática. El pontífice respondió con una reivindicación de José Gervasio Artigas, la continuidad institucional y el respeto al orden jurídico.
El encuentro se desarrolló en uno de los países más laicos de América Latina, donde aproximadamente un tercio de la población adulta se identifica como católica y el Estado mantiene una separación constitucional respecto de las instituciones religiosas.
La izquierda uruguaya recibió al papa con un discurso de coincidencias sociales y diplomáticas, pese a las diferencias sobre el aborto y la eutanasia. Incluso, sectores legislativos del Frente Amplio habían decidido postergar la discusión de una reforma de la ley del aborto ante la proximidad de la visita.
Argentina presenta otro escenario. El artículo 2 de su Constitución establece que el gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano, aunque reconoce la libertad religiosa y no impone una confesión a sus ciudadanos.
Pero esa vinculación histórica no elimina las diferencias políticas.
Mientras Orsi buscó acercarse a León XIV a través de la paz y el reconocimiento del trabajo comunitario de la Iglesia, Milei deberá recibir a un pontífice cuya doctrina social reivindica conceptos que el presidente argentino ha cuestionado reiteradamente.
La situación se vuelve especialmente significativa por la continuidad que León XIV mantiene con su antecesor, Francisco. El actual papa recuperó la defensa de la tierra, el techo y el trabajo, tres referencias centrales de la relación que el pontífice argentino había construido con los movimientos populares.
Esa tradición reconoce la iniciativa privada y la necesidad de producir riqueza, pero también plantea que las condiciones laborales, la atención de los pobres y la protección de los sectores vulnerables no pueden quedar sujetas exclusivamente a las decisiones del mercado.
El gobierno argentino procura mantener la visita dentro de un marco institucional y pastoral. Sin embargo, la participación de sindicatos, empresarios y organizaciones sociales, sumada a los lugares elegidos por el pontífice, colocará inevitablemente cuestiones políticas y económicas en el centro de la cobertura.
León XIV llegará a Buenos Aires el domingo 8 de noviembre a las 16:30, procedente de Montevideo. Luego de una visita al Monumento al General San Martín, será recibido en la Casa Rosada, donde mantendrá una reunión privada con Javier Milei a las 17:50.
A las 18:30 pronunciará un discurso ante autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.
El lunes concentrará buena parte de sus actividades sociales, mientras que el martes viajará a Córdoba y el miércoles celebrará una misa en Luján antes de continuar su gira hacia Perú.
La visita colocará frente a frente a dos figuras que parten de concepciones diferentes sobre la relación entre la economía, el Estado y la justicia social. Milei defiende un modelo en el que el mercado ocupa un lugar central en la asignación de recursos; León XIV reivindica una doctrina que también reconoce la propiedad privada, pero exige salarios dignos, solidaridad y responsabilidades públicas frente a las desigualdades.
El encuentro en la Casa Rosada tendrá el peso institucional de una visita de Estado. El discurso del lunes ante el mundo del trabajo ofrecerá, en cambio, la oportunidad de conocer cómo León XIV trasladará a la realidad argentina los principios de Rerum novarum, la encíclica que inspiró su nombre y que, 135 años después, vuelve a atravesar una discusión política de enorme actualidad.