El reconocido orfebre argentino Juan Carlos Pallarols presentó el cáliz y la patena que preparó especialmente para el papa León XIV, quien llegará a la Argentina el próximo 8 de noviembre. Las piezas, elaboradas artesanalmente con plata, bronce y detalles bañados en oro, incorporan materiales provenientes de diferentes conflictos bélicos, entre ellos la Guerra de Malvinas, con el objetivo de transmitir un mensaje de paz y reconciliación.
La creación fue exhibida durante una actividad realizada en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, en el marco de su 30° aniversario. Allí, el artesano repasó la historia de su familia, dedicada a la platería desde hace seis generaciones, y explicó los detalles de una obra que combina tradición religiosa, memoria histórica y participación ciudadana.
El conjunto, que pesa aproximadamente un kilogramo, fue diseñado junto a su nieta Meritxell y recorrió las 24 provincias argentinas para que miles de personas pudieran participar de su elaboración. Cada una dejó pequeños golpes de martillo sobre el metal, mientras que numerosos participantes escribieron mensajes destinados al pontífice en un cuaderno que acompañará el regalo.
Una de las características más particulares de la pieza es la incorporación de restos de municiones y otros materiales bélicos reciclados. Pallarols utilizó elementos vinculados con la Guerra de Malvinas, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y conflictos contemporáneos, como los enfrentamientos entre Rusia y Ucrania y la guerra en Medio Oriente.
El orfebre explicó que su intención fue transformar objetos asociados con la destrucción en un elemento utilizado durante las celebraciones religiosas. En una entrevista con MDZ, sostuvo que la aleación contiene una pequeña proporción de material bélico, suficiente para que su presencia quede integrada en toda la estructura del cáliz.
La elección de estos materiales también responde a una preocupación que atraviesa buena parte de su trayectoria artística. Pallarols desarrolla desde hace años diferentes iniciativas relacionadas con la paz, entre ellas la elaboración de rosas metálicas que entrega como símbolos de reconciliación en distintos lugares del mundo.
El cáliz y la patena fueron diseñados para representar tres conceptos centrales de la tradición católica: la fe, la esperanza y la caridad. La llama simboliza la fe, el ancla representa la esperanza y unas manos que protegen un corazón expresan la caridad, las tres virtudes teologales que inspiraron buena parte de la decoración.
La patena, utilizada durante la celebración de la Eucaristía para colocar el pan consagrado, lleva grabado el escudo del papa León XIV y su lema episcopal, In Illo uno unum, que puede traducirse como “En Aquel que es Uno, somos uno”. La frase refleja una de las ideas centrales del pontificado: la importancia de la unidad y la convivencia entre las personas.
En cuanto a los materiales, la plata utilizada es de origen argentino, mientras que el baño de oro se aplicó sobre determinados sectores para completar los detalles ornamentales. El conjunto también contempla la incorporación de tres brillantes donados al artesano, que forman parte de la terminación de esta creación.
La elaboración del cáliz no estuvo limitada al taller de Pallarols, ubicado en el barrio porteño de San Telmo. Durante su recorrido por el país, ciudadanos de diferentes provincias tuvieron la oportunidad de participar mediante pequeños golpes de martillo, una técnica que el orfebre utiliza habitualmente para convertir sus trabajos en obras colectivas.
Entre quienes dejaron su huella se encuentra Slash, el reconocido guitarrista de Guns N' Roses, cuya participación quedó identificada mediante un dibujo de su característica galera. El músico fue uno de los nombres más conocidos que se sumaron a una iniciativa que también reunió a miles de personas anónimas.
Además de intervenir el metal, los participantes escribieron dedicatorias, deseos de paz y mensajes para León XIV. Esas expresiones serán reunidas en un cuaderno que acompañará al cáliz, con la intención de que el pontífice reciba no solamente una pieza de orfebrería, sino también un testimonio de quienes participaron en su creación.
La relación de la familia Pallarols con la Iglesia católica se remonta a varias generaciones. El propio Juan Carlos explicó que su padre elaboró un cáliz para Eugenio Pacelli, quien años después se convertiría en el papa Pío XII, mientras que él comenzó a realizar piezas destinadas a los pontífices durante la sucesión de Pío XII por Juan XXIII.

Según contó el artesano, la preparación de estos objetos no responde necesariamente a encargos oficiales del Vaticano, sino a una tradición familiar que mantiene desde hace décadas. En esta oportunidad, el regalo fue concebido especialmente para León XIV y se espera que pueda ser entregado durante su visita al país, aunque el momento exacto dependerá del protocolo establecido por la organización.
Con esta nueva creación, Pallarols busca que la llegada del pontífice también represente una oportunidad para reflexionar sobre la convivencia y las divisiones sociales. El cáliz, que reúne metales provenientes de guerras, símbolos religiosos y las marcas de miles de ciudadanos, pretende convertirse en un mensaje de unidad que trascienda su valor artístico y acompañe al Papa como un recuerdo de su paso por la Argentina.