07/11/2026 - Edición Nº1369

Internacionales

RELACIONES CON EL VATICANO

Perón y la Iglesia: las leyes de divorcio y filiación que provocaron su excomunión

07/11/2026 | A finales de 1954, el líder justicialista dinamitó su histórica alianza con el catolicismo al modificar dos pilares de la moral eclesiástica.

La relación entre Juan Domingo Perón y la Iglesia católica pasó, en apenas una década, del acercamiento al enfrentamiento abierto. Si en 1946 el apoyo eclesiástico había sido importante para el ascenso del peronismo, en un contexto en el que se mantenía la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, para 1954 el escenario era de desconfianza mutua.

El detonante de la ruptura no provino exclusivamente de la economía ni de los sindicatos, sino de un conjunto de reformas civiles que sacudieron los cimientos de la moral católica de la época: la equiparación jurídica de los hijos nacidos fuera del matrimonio y la incorporación del divorcio vincular a la legislación argentina.

Para el Vaticano, conducido por el papa Pío XII, y para la jerarquía eclesiástica argentina, aquellas medidas representaron una provocación y profundizaron un conflicto que ya excedía el terreno legislativo. La disputa se convirtió en un enfrentamiento político, institucional y religioso que tendría consecuencias decisivas para el Gobierno.

El primer golpe: la igualdad de los hijos

En septiembre de 1954, el Congreso de la Nación aprobó la Ley 14.367, que eliminó las denominaciones legales discriminatorias aplicadas a los hijos nacidos fuera del matrimonio, hasta entonces clasificados como "naturales" o "ilegítimos". La reforma modificó el régimen de filiación y derechos familiares, aunque mantuvo diferencias en determinados aspectos sucesorios.

La jerarquía católica cuestionó la medida por considerar que debilitaba el modelo tradicional de familia. Sin embargo, en el trasfondo político también existía una fuerte carga simbólica: para algunos sectores opositores al Gobierno, la reforma podía interpretarse como una reivindicación hacia Eva Perón, quien había nacido fuera del matrimonio. El peronismo buscaba eliminar de la legislación las categorías que establecían diferencias entre los hijos por el estado civil de sus padres.

El divorcio vincular y la ruptura del dogma

El quiebre se profundizó en diciembre de ese mismo año. El Congreso incorporó el artículo 31 a la Ley 14.394, que estableció el divorcio vincular y habilitó la posibilidad de que quienes disolvieran legalmente su matrimonio pudieran volver a casarse por civil.

Para Roma, la reforma representaba un ataque directo a la doctrina católica sobre la indisolubilidad del matrimonio religioso. La Iglesia consideraba que el Estado avanzaba sobre uno de los pilares de su concepción de la familia. La decisión del Gobierno profundizó el enfrentamiento con la Santa Sede y trasladó la disputa al espacio público.

Pío XII excomulgó a Peròn.

Las procesiones y celebraciones religiosas comenzaron a adquirir una dimensión política cada vez más marcada. En junio de 1955, la multitudinaria celebración de Corpus Christi se convirtió en una de las principales manifestaciones de oposición al Gobierno, con una importante participación de sectores católicos.

La expulsión de los obispos y la reacción del Vaticano

La escalada de hostilidades alcanzó un punto crítico cuando el Gobierno peronista dispuso la expulsión del país de dos figuras del Episcopado: los obispos Manuel Tato y Ramón Novoa. La decisión provocó una reacción de la Santa Sede, que intervino a través de la Congregación Consistorial.

El 16 de junio de 1955, el Vaticano publicó un decreto de excomunión contra quienes habían participado en las medidas adoptadas contra los prelados. El alcance de esa sanción respecto de Perón fue objeto de controversia: durante años se sostuvo que el presidente había sido excomulgado personalmente, aunque la interpretación del decreto y su aplicación concreta fueron discutidas.

Así veían los diarios oficialistas a la Iglesia.

La intervención de Pío XII y la respuesta institucional de la Santa Sede profundizaron la ruptura entre el Gobierno argentino y la Iglesia. El conflicto ya no se limitaba a las reformas legislativas: se había convertido en una crisis de alcance internacional.

El bombardeo de Plaza de Mayo y la quema de iglesias

Aquel mismo 16 de junio de 1955, aviones de la Marina de Guerra y de la Fuerza Aérea bombardearon la Plaza de Mayo y sus alrededores en un intento de golpe de Estado que buscaba derrocar a Perón y asesinarlo. Algunas aeronaves llevaban pintada la consigna Cristo Vence. El ataque dejó cientos de muertos y heridos y se convirtió en uno de los episodios más trágicos de la historia argentina.

Como represalia, durante esa noche grupos de militantes peronistas incendiaron y saquearon la Curia Metropolitana y numerosas iglesias de Buenos Aires. Los ataques profundizaron el enfrentamiento entre el peronismo y la Iglesia y dejaron una marca duradera en la relación entre el movimiento político y el catolicismo argentino.

El deshielo en el exilio

Tras el derrocamiento de Perón en septiembre de 1955, por parte de la autodenominada «Revolución Libertadora», el gobierno militar de facto suspendió la aplicación del divorcio vincular mediante el decreto-ley 4.070, de marzo de 1956. La medida dejó sin efecto práctico la posibilidad de disolver legalmente el matrimonio hasta que el divorcio vincular volvió a incorporarse al ordenamiento jurídico argentino en 1987.

El conflicto religioso también acompañó a Perón durante su exilio. Si bien en 1961 se casó por Iglesia con Isabel, en febrero de 1963 -bajo el pontificado de Juan XXIII- el líder justicialista solicitó la absolución eclesiástica ad cautelam, ante la controversia sobre el alcance de la sanción de 1955.

Perón e Isabel se casaron en 1961.

La ruptura entre Perón y la Iglesia no respondió a una sola decisión ni a un único episodio. Las reformas civiles, la disputa por la influencia institucional, la expulsión de los obispos y la intervención del Vaticano conformaron una escalada que terminó entrelazada con la crisis política de 1955 y el derrocamiento del segundo gobierno peronista.