08/11/2026 - Edición Nº1370

Economía

Industria argentina

“Peor que el 2001”: de producir toallas los domingos a buscar cómo sostener la fábrica

08/11/2026 | Adolfo Setton cuenta cómo levantaron una fábrica que llegó a trabajar los fines de semana y qué hacen hoy para sostenerla con menos pedidos y costos más altos.

Cuando en Franco Valente discutían porque no podían entregar todos los pedidos, las máquinas ya trabajaban a pleno, incluso los sábados y domingos. “Era una linda amargura”, recuerda Adolfo Setton, uno de los tres socios de la fábrica de toallas y toallones, en El Living de NewsDigitales.

En esos años, la pregunta era cuánto más podían producir. Hoy, con la planta renovada y menos pedidos, la pregunta es cómo sostenerla.

Al comparar este momento con otras etapas del negocio, el empresario vuelve a la crisis de 2001. “Este es peor que el 2001”, dice. En aquel entonces, explica, la producción era bastante menor. Ahora tiene una fábrica con más capacidad, pero también una operación más grande que mantener.

La ventaja, en su experiencia, es haber invertido cuando las ventas acompañaban. “Tenemos la suerte de que nosotros renovamos toda la fábrica”, cuenta.


En El Living de NewsDigitales, Adolfo Setton recordó cómo Franco Valente pasó de bordar toallas importadas a fabricarlas en San Martín

El regalo que terminó en una fábrica

Los tres socios ya trabajaban en el sector textil y tenían una empresa que ofrecía servicios de bordado. A partir de ese oficio surgió la idea de vender sus propias toallas. “Empezamos trayendo las toallas de Brasil”, recuerda. Las compraban lisas, las bordaban acá y las presentaban en un envoltorio cuidado. Para el Día del Maestro o para agasajar a una amiga, era una opción que se podía regalar sin gastar demasiado. Y se vendía bien.

Con los pedidos en aumento, empezaron a pensar en producir la toalla completa. Como era el socio que conocía de maquinaria, viajó a una exposición industrial y fue eligiendo los equipos.

“El Banco Provincia nos dio un crédito de casi 500 mil dólares en esa época”, cuenta. Cuando recuerda ese préstamo, la comparación con el presente le sale enseguida. “Hoy vas al banco, le decís que sos textil y te ponen de costado”.

Así llegaron a los dos galpones que hoy ocupan en San Martín. En uno funciona la tejeduría. En el otro se tiñen, se cosen y se empacan las toallas. “Nosotros compramos los conos de hilo y entregamos la toalla hecha”, explica. Pasaron de bordar un producto que llegaba listo de Brasil a hacer en la planta cada etapa de la fabricación.

 

La inversión clave

Después de la pandemia, la demanda empujó una nueva ampliación. “Hace cuatro o cinco años trabajábamos sábado y domingo con capacidad instalada a tope”, recuerda. La fábrica quedó completa entre 2023 y 2024 y buena parte de los equipos se incorporó en esos años.

“La máquina más vieja debe ser de 2022, 2023. Es pura tecnología”, dice. Esa renovación, que hicieron para responder a una demanda que entonces superaba su capacidad, es la que hoy identifica como una ventaja para seguir produciendo con menos ventas.

La caída de los pedidos ya tuvo un efecto sobre el tamaño del equipo, que actualmente tiene menos de 100 trabajadores. “Nos achicamos un poco para acomodarnos a la situación, porque la situación es difícil”, cuenta. Aun con ese ajuste, sostiene que la firma sigue en actividad sin operar a pérdida. “Nosotros nos mantenemos y no perdemos plata”.


Adolfo Setton contó en El Living de NewsDigitales cómo la renovación de la fábrica ayuda a Franco Valente a seguir produciendo con menos pedidos

Cuando la toalla puede esperar

“La importación molesta poquito, pero lo que más molesta es el consumo”, dice. Para explicar cómo se siente la caída de las ventas, pone un ejemplo de todos los días. Si el presupuesto está justo, la compra de una toalla se puede postergar. “Se pone fea y la seguís usando”, resume.

Para la fábrica, esa decisión significa menos pedidos al mismo tiempo que suben los gastos que hay que pagar todos los meses. “Nosotros ajustamos el cinturón, tratamos de bajar gastos, costos, pero nos están matando los gastos fijos”, afirma.

Según su relato, la luz y el gas aumentaron más de un 60% en un año. Cuantas menos toallas se venden, más cuesta repartir esos gastos entre las unidades que salen de la planta.

Brasil, de proveedor a competidor

En la discusión sobre las importaciones, su atención está puesta en el mismo país al que viajaron para comprar las primeras toallas. “El tema de la importación es con Brasil”, dice. En el segmento en el que trabajan, considera que la mercadería brasileña compite más directamente con la que fabrican en San Martín.

Entre abril y mayo averiguó cuánto costaba la energía del otro lado de la frontera. Según su comparación, en la Argentina pagaba alrededor del doble. También contrastó un sueldo de unos USD 700 en Brasil con un costo laboral de alrededor de USD 1.300 en la Argentina, incluidas las cargas sociales. Son las referencias que él usa para analizar su negocio. “Si empezás a sumar en dólares, el costo operativo está muy alto”, plantea.

La apertura, para él, tiene algo de conocido. Al fin y al cabo, Franco Valente empezó vendiendo toallas que traía de Brasil. Lo que reclama ahora, desde el lugar de quien las fabrica, es poder competir sin que la diferencia de costos le quite margen. “La competencia es buena, me gusta competir con Brasil, pero que nos den las condiciones”.