La causa contra Thomas Markle, padre de la duquesa de Sussex, sumó una revelación que involucra directamente a su exesposa. Doria Ragland habría colaborado con el FBI para identificarlo en dos fotografías incautadas en California. La información se conoció el domingo 8 de noviembre, mientras la Justicia estadounidense avanza sobre una acusación por posesión de material de abuso sexual infantil.
Según publicó el diario británico The Sunday Times, la madre de Meghan Markle reconoció a quien fuera su marido en imágenes antiguas. El expediente federal confirma que un testigo que conocía al acusado desde la década de 1970 identificó al hombre fotografiado el 5 de noviembre. Los agentes le mostraron versiones recortadas en las que únicamente aparecía el adulto. El documento no identifica oficialmente a esa persona como Doria.

Thomas Wayne Markle, de 82 años, fue detenido el viernes 6 de noviembre en Lakeland, Florida, donde residía en un establecimiento de cuidados. La denuncia penal presentada en Los Ángeles le atribuye un cargo de posesión de material de abuso sexual infantil. Tras comparecer ante un tribunal de Tampa, quedó en libertad bajo condiciones y monitoreo electrónico.
La investigación tomó impulso cuando las autoridades recibieron información sobre presuntos archivos encontrados entre sus pertenencias en Filipinas. Esa pista condujo a dos depósitos del área de Los Ángeles alquilados a nombre de Markle desde 2008. Los agentes incautaron 78 objetos, entre negativos, diapositivas y libros. No significa que todos fueran fotografías ilícitas: el análisis continúa.
El expediente describe imágenes sospechosas e indica que los investigadores identificaron inicialmente unas 18 en los negativos de uno de los depósitos. El reconocimiento del hombre que aparece en dos de ellas se convirtió en un elemento importante para la acusación. Todavía debe establecerse el alcance completo de los hechos investigados.

El caso también reabrió preguntas sobre una advertencia recibida en el Reino Unido. Scotland Yard reconoció que en enero de 2019 recibió una carta con acusaciones referidas a presuntas conductas fuera del territorio británico. La policía entregó la información al entorno de los duques de Sussex, pero no la transmitió a otros organismos de seguridad. Una autoridad independiente investiga ahora esa omisión.
Meghan, distanciada de su padre desde los acontecimientos previos a su boda de 2018, había expresado en octubre su preocupación por las posibles víctimas. También explicó que mantuvo a sus hijos alejados de él para protegerlos. Esa declaración precedió al arresto. Una persona cercana a la duquesa aseguró ahora que está dispuesta a colaborar con las autoridades, aunque no se anunció una declaración formal ante el FBI.

Markle negó las acusaciones. Si fuera declarado culpable del cargo que enfrenta actualmente, la pena máxima prevista es de 20 años de prisión federal. Mientras se define la próxima etapa judicial en California, las investigaciones internacionales buscan determinar el origen del material recuperado y las eventuales responsabilidades. El acusado conserva la presunción de inocencia.