Entre autoridades comunales y un fuertísimo operativo de recepción, el Papa León XIV arribó a la Plazoleta "11 de junio de 1580", al pie del monumento al fundador de la Ciudad, para protagonizar uno de los momentos más simbólicos de su histórica visita a la Argentina.
Allí, en el inicio de su agenda oficial en el país, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri —acompañado por su esposa María Belén Ludueña y su hijo Vito—, lo distinguió formalmente con la entrega de la Llave de la Ciudad y el título de Visitante Ilustre, sellando el reencuentro de la capital argentina con la máxima autoridad de la Iglesia Católica tras la última visita pontificia de San Juan Pablo II en 1987.

“Bienvenido, Papa León XIV! La llegada del Santo Padre nos emociona y marca un momento histórico, único en la vida de nuestra Ciudad. Junto a María Belén y Vito, tuvimos el honor de entregarle la Llave de la Ciudad y distinguirlo como Visitante Ilustre”, sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri, junto a su esposa, la periodista María Belén Ludueña y su hijo.
También participaron de la ceremonia la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio; el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; el secretario General y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo; y la directora general de Cultos, Pilar Bosca.

La llegada de León XIV adquiere especial relevancia para la Argentina, que no recibía a un Papa desde la visita de San Juan Pablo II en 1987. Y también tiene un profundo significado para América Latina, una región estrechamente vinculada con la trayectoria pastoral del Santo Padre, quien dedicó buena parte de su vida religiosa al trabajo con comunidades latinoamericanas y fue Obispo de Chiclayo en Perú desde 2015 hasta 2023.
El encuentro tuvo lugar en un sitio especialmente significativo para la historia porteña. La plazoleta “11 de junio de 1580” recuerda la segunda fundación de Buenos Aires, encabezada por Juan de Garay bajo el nombre de “Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre”, un gesto que, desde los orígenes de la historia porteña, refleja el profundo vínculo de Buenos Aires con la fe católica.