A más de 23 años del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas cuando investigaba la corrupción enquistada en el balneario de Pinamar, hoy nada parece haber cambiado. Las mafias políticas y policiales siguen dirigiendo y manejando a su antojo y amenazando a quienes se les interponga en el camino.

Pinamar hoy está gobernado por Martín Yeza, de Juntos por el Cambio y uno de los más fuertes aliados de la ex gobernadora María Eugenia Vidal que paradójicamente para ganar las elecciones en Pinamar llevó como eslogan de campaña #CombatiendoLasMafias.

Hoy ya lleva su segundo mandato como Intendente ya que Yeza volvió a ganar en las elecciones de octubre de 2019  y mantiene especial poder sobre la Policía de su distrito.

Las últimas reformas del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires se prevén según el número  de habitantes que albergue un partido –esa condición es determinante  para que muchas policías pasen a ser comunales, eso significa que si bien dependen orgánicamente del Ministerio de Seguridad provincial , el jefe directo es su Intendente, como es el caso de Pinamar.

Yeza junto a su secretario de Seguridad Ciudadana eligen e influyen considerablemente en la designación y remoción de los jefes policiales de su municipio.

Desde que Yeza asumió su cargo, la Policía de Pinamar hace lo que quiere y volvió a manejarse como lo hacía el Oficial Principal Gustavo Prellezo  en el tiempo cuando mataron a  Cabezas, ya que la policía era dueña total de todo lo que sucedía en el Municipio.

Con una presunta red de delincuentes tercerizados realizarían los aprietes y recaudación ilegal, así lo manifestaron varios vecinos que aportaron valiosa información pero que tienen mucho temor a posibles represaría y mantienen por tal motivo sus identidades reservadas.

A mediados de 2016 en  Pinamar había salido a la luz una grave denuncia donde el comisario Fabián  Guiñazú, titular de la comisaria pinamarense, armaba procedimientos falsos para sacarle plata a los albañiles  cuando cobraban sus quincenas, motivo por el cual después de varias denuncias y una grabación fue separado de su cargo.

Hoy varios vecinos se ven aterrados porque la historia una vez más se repite y la investigación se profundiza para que la Justicia local tome cartas en el asunto.

El  Titular de la seccional de Pinamar es el Comisario Roberto Ariel Gancitano quien proviene de haber estado a cargo de varios destacamentos viales como ser Chapadmalal, y Vial Balcarce o la Comisaria 4ta de Mar del Plata, entre otras.

Es más que conocido que la Polícia de Seguridad Vial,en donde Gancitano tuvo a cargo varios destacamentos, es una de las más corruptas, ya que se dedican a pedir en las rutas grandes sumas de dinero «coimas» a los conductores para no realizarles infracciones, que en más de un caso producen siniestros viales.

Gancitano obviamente se encuentra respaldado por el secretario de Seguridad, Lucas Alejandro Ventoso, debido a que mantienen una amistad de hace algunos años cuando el hoy comisario prestaba servicios en la Comisaría 4ta de Mar del Plata y Ventoso tenía su estudio Jurídico sobre la arteria Catamarca al 2000 de “La Feliz” .

Allí fue donde se conocieron y comenzaron a hacer negocios con las lesiones culposas .Ventoso, hoy Secretario de Seguridad de Pinamar,  fue concejal y abogado patrocinante del jefe de bloques de diputado de Juntos por el Cambio, Maximiliano Abad.

Hasta antes de la cuarentena obligatoria, se lo podía ver a Ventoso y a la cúpula policial pinamarense  juntos comiendo asado una vez a la semana en un restó reconocido de la zona.

Gancitano tendría orquestada toda una estructura de recaudación ilegal, tanto en temporada como fuera de ella. En los meses de verano, lo más fuertes, se dedica al cobro de coimas y protección a los Boliches Bailables Pubs y todo local de expansión nocturna sería una fija con un canon semanal que oscilaría entre los $10 mil  a $15 mil. Asimismo, el hombre en cuestión estaría involucrado en el  ingreso de la droga al distrito  con el manejo de sus propios punteros.

“Beto” (como se lo conoce a)  Gancitano se suele mover con dos personas de absoluta confianza: Reinaldo Rosas, alias el Paraguayo, quien habría estado preso hace algunos años por infracción a la ley de drogas, gerencia la zona de Ostende y en temporada  maneja a los satélites o punteros que comercializan marihuana y cocaína, mientras que en el invierno su fuerte pasa por   el corte de autos y adulteración de sus partes.

El otro integrante de esta organización es  Fabián  Carlos  Rosas, ex policía de la Bonaerense exonerado por causas de corrupción y apremios ilegales .

Rosas hoy se dedica a dar clases de taekwondo y kick-boxing, fue denunciado varias veces por  aprietes extorsión y agresiones a vecinos de Pinamar pero sorprendentemente nunca le pasó nada.

Su última perlita fue un escrache que tuvo en los medios por haberle pegado a un menor y fracturarle el tabique nasal de una patada.

En este escenario, la impunidad logró enquistarse en la ciudad balnearia de Pinamar y  los políticos con slogans mentirosos  son la parte central de un enquistado de corrupción y mafia , en donde nada importa , como paso con José Luis Cabezas que perdió su vida hace ya 23 años .