Tras el cambio de autoridades en la Asamblea Nacional, la institución que dirige Felipe Solá cuestionó el proceso en el país venezolano

La mayoría opositora de la Asamblea Nacional de Venezuela eligió el día de ayer como presidente del Congreso a Luis Parra, del partido Primero Justicia. Sin embargo, como la sesión se realizó sin la presencia de Juan Guaidó ya que las fuerzas de seguridad le impidieron el acceso al palacio legislativo, desconoció el nombramiento y fue reelecto en una sesión paralela.

En este marco, la Cancillería argentina cuestionó el proceso y decidió no adherir al comunicado que lanzó el Grupo de Lima que encabeza Estados Unidos, el cual condena «el uso de la fuerza por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro para impedir que los diputados de la Asamblea Nacional puedan acceder libremente a la sesión». El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino Felipe Solá expresa que «Resultan inadmisibles para la convivencia democrática los actos de hostigamiento padecidos por diputados, periodistas y miembros del cuerpo diplomático al momento de procurar ingresar al recinto de la Asamblea Nacional, para elegir a las nuevas autoridades de su junta directiva».

Asimismo, en su cuenta de Twitter, el canciller aseguró que «el Gobierno argentino viene intentando por todos los medios que el diálogo y los acuerdos sean el camino para la plena recuperación del funcionamiento democrático de la República Bolivariana de Venezuela». También señaló que «impedir por la fuerza el funcionamiento de la Asamblea Legislativa es condenarse al aislamiento internacional» y que el gobierno argentino rechaza esta acción.

Si bien la Cancillería argentina remarcó que nuestro país no pretende inmiscuirse en la situación interna de otros países, invitó «a todos los partidos representados en la Asamblea a reencausar el proceso de elección de sus autoridades en el pleno respeto de las reglas constitucionalmente establecidas».