El presidente Alberto Fernández espera un gesto de Blackrock para anunciar el acuerdo a los bonistas, a 13 días de la fecha de finalización oficial del plazo.

Ayer por la tarde, en el Consejo de las Américas, el presidente Alberto Fenández envió un mensaje a a los bonistas respecto de la renegociación de la deuda argentina. «Les pido que ayuden a Argentina a salir de esta postración», pidió el mandatario. Tanto Fernández como Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Martín Guzmán ya reiteraron en público y privado que la propuesta para la renegociación de la deuda no se toca. Su índice de referencia, el Valor Presente Neto (NPV) de los bonos a canjear, será de 53.5 dólares. Ni un centavo más.

Pero Alberto Fernández abrió una ventana de negociación con los acreedores privados para cerrar un acuerdo exitoso a principios de agosto. Esa instancia de diálogo está siendo llevada adelante por Martín Guzmán y Jennifer O’Neill, influyente manager de BlackRock, y su resultado depende del Congreso, el Fondo Monetario Internacional, el G20 y los tres grupos de bonistas internacionales que aún resisten la última oferta oficial registrada en la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), según publicó Infobae.

En este contexto, el presidente argentino ejecutó dos gestos institucionales destinados a satisfacer ciertos pedidos de los acreedores privados, que rechazan el NPV de 53.5 dólares y exigen alargar la oferta oficial a casi 58 dólares de Valor Presente Neto. Esas señales se vinculan a la ley de Deuda Nacional que ya está en el Senado, y a la posibilidad de modificar determinados aspectos jurídicos vinculados a la re-asignación de las emisiones de los bonos para lograr los porcentajes previstos en las Cláusulas de Acción Colectivas (CAC’s) de los títulos de 2005 y 2016.

Fondos de inversión como PIMCO o Fidelity son tenedores de bonos bajo legislación local y New York. Fernández, en un gesto de aproximación, remitió a la Cámara Alta un proyecto que da certidumbre a los títulos soberanos bajo normas nacionales, y ordenó un tratamiento exprés. La intención del presidente es demostrar que hay buena voluntad para reestructurar la deuda externa, una decisión de Estado que es avalada por la oposición de Cambiemos.

Si no hay trabas burocráticas, la ley de Deuda externa tendrá media sanción la semana próxima, a pocos días de concluir una nueva etapa de negociación con los bonistas bajo legislación extranjera. La media sanción impuesta por el Senado, con los votos del oficialismo y la oposición, implicará una suba en los bonos que -entre otros fondos- tienen PIMCO y Fidelity.

El cálculo de Alberto Fernández es fácil de explicar: la ley permitirá fortalecer el mercado de capitales de la Argentina, y además le otorgará a los acreedores privados con bonos locales un beneficio que se debería computar en la negociación con BlackRock y sus aliados, que aún exigen una mejora en la iniciativa oficial.

Además del gesto político de acelerar el proyecto de deuda externa, Alberto Fernández consintió modificar ciertas reglas jurídicas vinculadas a la re-asignación de los bonos sujetos a canje. Se necesita el 85% de las CAC’s para los títulos 2005, y el 66% para los bonos 2016. Existe un método forzoso de interpretación que se llama PAC-MAN, y su aplicación podría terminar con las chances de los holdouts y la aceleración del default. Con la aplicación maliciosa del PAC-MAN, Guzmán podría lograr un acuerdo exitoso antes que llegue la primavera al Palacio de Hacienda.

Pero el ministro de Economía le anticipó a O’Neill, negociadora de BlackRock, que no es la intención del gobierno usar el PAC-MAN y que por indicación presidencial se aceptaba modificar esas reglas de juego para demostrar que hay buena fe de cerrar un acuerdo con los acreedores privados. O’Neill agradeció el gesto, y después de insistir en mejorar la oferta del VPN de los bonos, se puso a trabajar en este asunto, que podría destrabar la última milla de la negociación.

Ahora, todo depende de BlackRock y sus aliados. O’Neill debe presentar un paper con las reformas jurídicas, esa propuesta debe estar avalada por el IMCA (International Capital Market Association), y a continuación, Guzmán solicitará al G20 y al Fondo Monetario Internacional que apoyen esas modificaciones solicitadas por los acreedores más poderosos de Wall Street.

El presidente espera la llamada de BlackRock para anunciar el acuerdo. Faltan 13 días para que expire el plazo oficial de negociación. Le toca jugar a los acreedores. La pelota está en su cancha”, aseguró Alberto Fernández en Olivos.