El presidente Alberto Fernández encabezó la inauguración de obras en tres cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense, ubicadas en Florencio Varela, Magdalena y San Martín.

Durante un discurso desde la residencia de Olivos a través de una videoconferencia, el jefe de Estado, Alberto Fernández, hizo hincapié en la necesidad de construir más y mejores lugares de detención para garantizar los derechos de las personas condenadas y garantizar que cuando sean liberadas no vuelvan a delinquir. «La pena es la lógica consecuencia del delito. Quien delinque merece una pena, es el modo que tiene la sociedad para recomponer el orden que se altera ante el delito», aseguró. Y agregó: «necesitamos construir cárceles, porque si el delito crece, más gente será condenada».

Fernández afirmó además que «el encierro es una penuria muy grande, y no pude haber más penuria que esa» para la persona condenada, y sostuvo que no se puede «seguir mirando impávidos las condiciones de hacinamiento» de las cárceles del país.

«La sociedad ha ido abandonado poco a poco el problema carcelario», sostuvo el mandatario durante la inauguración de 364 nuevas plazas y otras obras en tres cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense. En tal sentido, Fernández aseguró que «si en las cárceles ponemos más camas y les damos la posibilidad de estudiar y de prepararse para el día de mañana, estaremos dando mejores condiciones sociales para el futuro».

«No queremos que quien delinque no cumpla el castigo que merece. Queremos que ese castigo tenga las condiciones humanitarias que el mundo y la sociedad moderna reclama«, aclaró el jefe de Estado. Para concluir, afirmó que «cuando las cárceles se hacinan y los presos terminan olvidados, al preso no le queda otra opción, cuando sale, que volver al mismo lugar donde aprendió el delito».

«No queremos que quede impune el delito: que cuando ocurre, sea castigado; y que, cuando haya sentencia condenatoria, cumpla la condena en condiciones de dignidad», enfatizó. Para concluir, Fernández se refirió a la necesidad de que las cárceles «no se conviertan en mercados negros».