El gobierno nacional estudia por estas horas cómo seguir después del viernes 11 de junio

El gobierno nacional estudia en estos momentos cómo seguir después del viernes 11 de junio, cuando se venza el decreto actual que se hizo para lograr una reducción de casos con la aplicación de un confinamiento estricto, similar a la Fase 1 que se llevó a cabo en abril del año pasado. El oficialismo mantiene abiertas las negociaciones para intentar tratar el proyecto que regule las restricciones sanitarias. En paralelo, en la Casa Rosada avanzan con la redacción de un nuevo decreto para aplicar a partir del fin de semana.

Alberto Fernández espera, en primer término, que la Cámara de Diputados pueda sancionar la denominada “ley pandemia” que regularía las restricciones sanitarias en todo el país y dejaría efectivo una serie de parámetros epidemiológicos para que cada provincia sepa qué medidas debe tomar de acuerdo a la cantidad de casos que tiene. El presidente viene negociando desde hace más de dos semanas para conseguir los votos que aprueben la ley, pero aún no ha logrado concretar ese paso.

Lo más complejo tiene que ver con que, según el proyecto, los distritos que ingresen en la categoría “Alarma Epidemiológica” deberían aplicar medidas duras y, en caso de no hacerlo, el poder Ejecutivo podrá intervenir para tomar decisiones. Sin el apoyo de Juntos por el Cambio, el oficialismo busca voto por voto en el resto de la Cámara para tratar de lograr aprobar la ley. Fernández quiere dejar de establecer las restricciones a través de DNU, pero para hacerlo necesita que el Congreso le dé la ley.

Las negociaciones se mantienen activas y recién este mediodía se sabrá si la ley puede tratarse y salir o no. Si la ley avanza, terminaría siendo aprobada en la mañana del viernes, reglamentada por la tarde y publicada en el Boletín Oficial en los primeros minutos del sábado. La hoja de ruta de urgencia ya está estipulada, pero para poder llevarla a cabo hacen falta los votos.

En cambio, si la ley no avanza, en la Casa Rosada el gobierno prepara la redacción de un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que extienda las restricciones por dos o tres semanas más. Aún no está definido. Ese decreto le daría un margen mayor a las autoridades legislativas del Frente de Todos para intentar avanzar en un acuerdo con los sectores de la oposición. Con Sergio Massa de viaje en Estados Unidos la próxima semana, la posibilidad de sancionar la ley se postergaría hasta fines de junio. 

Una opción posible es extender por tres semanas el DNU y tratar de utilizar ese tiempo para cerrar la ley y empezar julio con las restricciones estipuladas en el proyecto con un aval parlamentario. En Balcarce 50 tienen definido que si la ley no sale, el decreto que entrará en vigencia después del viernes será similar al 287, que se emitió el 1 de mayo y que tuvo como novedad la instalación de un semáforo epidemiológico para categorizar las ciudades según la cantidad de casos de COVID-19.

Quedarán en el camino los nueve días de confinamiento duro y los fines de semana con un esquema similar. También el proyecto de intermitencia que estaba en consideración para mantener, de lunes a viernes, un esquema similar al vigente y durante el sábado y domingo un cierre más duro. Habría menos restricciones en las próximas semanas. “La meseta sigue siendo alta pero los contagios descendieron. Por eso hay margen para flexibilizar algunas medidas”, sostuvo un funcionario con acceso al despacho presidencial. 

Argentina está registrando un promedio de 10.000 contagios menos desde el pico de 40.000 que tocó a fines de mayo. Sin embargo, la cantidad de fallecidos creció hasta llegar al registro de 745 en 24 horas. En la Casa Rosada consideran llegado el caso, el agregado de una medida puntual que sea más dura. Incluso analizan la posibilidad de aplicar un cierre estricto durante el fin de semana del 20 de junio, cuando se celebrará el Día del Padre. 

Dentro de la «Alarma epidemiológica” se encuentran al día de hoy los 40 municipios del conurbano bonaerense, seis ciudades de Mendoza, dos de Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Los grandes aglomerados urbanos, departamentos o partidos de más de 300.000 habitantes, serán considerados en situación de alarma epidemiológica y sanitaria cuando la incidencia definida como el número de casos confirmados acumulados de los últimos 14 días por 100.000 habitantes sea igual o superior a 500 y el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva sea mayor al 80 %”.

Las localidades que estaban en la categoría de bajo riesgo epidemiológico tenían una vida protocolizada; las de riesgo medio tuvieron medidas reguladas por los gobernadores según cada ciudad; mientras que en las de riesgo alto se suspendieron actividades sociales en domicilios particulares, reuniones sociales de más de 10 personas al aire libre y deportes en lugares cerrados donde participen más de 10 personas. Fuente Infobae.