Fernando Sabag Montiel frecuentó la escena del death metal. Quienes lo conocieron lo definen como errático, inconstante y camaleónico, proclive a decir “cosas insensatas”. La costumbre de esperar a músicos famosos en hoteles.

Fernando Andre Sabag Montiel, apodado “Tedi”, tiene 35 años, es brasileño y es el hombre que intentó matar a Cristina Kirchner en la puerta de su departamento, ubicado en el barrio porteño de Recoleta. Fue reducido por la Policía Federal en el momento en que la Vicepresidenta llegaba a su domicilio y luego trasladado a la alcaldía de Madariaga. Ingresó a la Argentina en 2018, procedente de Uruguay y su domicilio indica que vive en La Paternal, CABA, aunque su último domicilio es en San Martín.

El perfil

En las redes sociales se presentaba como “Fernando Salim Cristiano” (ya fueron dadas de bajas sus redes y las que se encuentran son cuentas fake creadas hoy mismo). Fernando Sabag Montiel publicaba en su Instagram fotos junto a La Chabona y Zulma Lobato. En su cuenta de Instagram tenía más de 800 seguidores. Además, hizo varias apariciones en televisión, la más reciente hace unos días con el canal Crónica.

El perfil

Las fotos que publicaba generalmente son selfies donde se lo ve a él solo, de cuerpo entero o con su cara en primer plano y haciendo “duk face” (boca de pato). También subió una imagen frente a una iglesia, para mostrar su lado cristiano. Así se define en su perfil de Instagram. Montiel, su aparición en el canal Crónica, lo subió a Instagram y lo acompañó con un comentario en el que se jactó de criticar al Gobierno y a Sergio Massa.

El perfil

“Salí en Crónica TV criticando al gobierno y a Sergio Massa. Encima los periodistas me felicitaban diciendo que se de política. me decían que tengo que ser notero gracias al pelado los trate de panqueque. Ni Milei ni Cristina”, escribió. Una de las cosas que llamaron la atención fue el tatuaje que tiene el atacante en su codo. Se trata de un sol negro, uno de los principales símbolos del nazismo y su significado remite a creencias vinculadas al movimiento impulsado por Adolf Hitler durante comienzos del siglo XX en Alemania.

El perfil

Este sol negro es un símbolo ligado al ocultismo nazi. Está compuesto por dos círculos concéntricos. El círculo interior posee la forma de un sol del que parten doce rayos, que representarían los meses del año. Estos rayos, en sus extensiones, alcanzan el círculo exterior donde sus ángulos se tuercen formando a la vez dos símbolos de importancia clave en el misticismo nazi: la esvástica y la runa de la victoria, cuya representación doble conforma el emblema de las SS.

La simbología oculta en el sol negro no solo representan la rueda solar y la aparición de la esvástica o las runas nórdicas: también se considera como una tabla redonda, en donde los líderes de las SS rodean a un jefe central. Diez años atrás, “Tedi” Sabag Montiel frecuentaba el circuito de bandas death metal, una variante extrema del heavy, más oscura, revulsiva, acelerada, con seguidores particularmente pacíficos y agradables, también seguía a grupos del sonido nü metal.

No era músico, no tenía una banda, aunque acumulaba miles de dólares en guitarras y amplificadores en su habitación, con marcas como Ampeg, Marshall, Orange y Mesa Boogie. Seguía a ciertas bandas locales, también era devoto del grupo hungaro Ektomorf. En ese circuito, también entre sus conocidos, “Tedi” se volvía una presencia incómoda. Les relataba sus supuestas experiencias paranormales con lágrimas en los ojos, les mostraba la piel de gallina al hablar.

Insistía con viajar a Uruguay, decía que allí la pasarían genial, que tenía departamento y dólares. En los recitales, se paraba en medio de las ruedas frenéticas de pogo, en medio del torbellino, con la mirada perdida. “Me daba escalofríos”, dice alguien que lo conoció y lo veía con asiduidad. Sus posteos con mensajes insensatos en redes sociales eran constantes, casi como sus cambios de imagen y estilo, entre camisas y anillos, o, más recientemente, con tatuajes del nazismo esotérico.

Algo que sorprendió a sus viejos conocidos, porque nadie lo tenía por nazi. “Era un freak, pero mal”, recuerda otro habitué. Su salud mental era un punto en la conversación sobre él. Si tenía un diagnóstico psiquiátrico, nadie podía precisarlo. Su madre, Viviana, que se dedicaba a vender ropa y vivía con él en la calle Terrada, falleció en 2017, a causa de problemas respiratorios. “Tedi” se presentó como su único heredero en el Juzgado Civil N°48. Iba por su patrimonio, un viejo Peugeot.