El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación confirmó hoy que son 14 las provincias argentinas en las que se registraron unos 49 focos de incendio forestales

Los incendios forestales no dan tregua y ya son 14 provincias en el país afectadas por los mismos, causando un desastre ambiental nunca antes visto. Según el informe brindado por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), Jujuy y Córdoba son las provincias más afectadas hasta el momento con grandes focos de incendios forestales mientras que también hay incendios en Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, San Luis, Tucumán, Salta, Catamarca, Corrientes, La Rioja, Misiones, Santiago del Estero, y Chaco.

En Córdoba, el fuego alcanzó a 18 localidades y en su mayoría están contenidos, según se informó, mientras que en Jujuy hay 10 focos de incendio (tres de los cuales están activos) y en Catamarca, ocho.

En Entre Ríos hay dos zonas afectadas, al igual que en Corrientes, Chaco y San Luis, mientras que en Salta se registraron incendios en cinco localidades, al igual que en Tucumán, que tiene la misma cantidad de zonas afectadas. Santa Fe registraba fuego en las islas del Delta del Paraná, y la provincia de Buenos Aires en Zárate, mientras que La Rioja, Corrientes, Misiones y Santiago del Estero mantenían solo una zona afectada.

El ministro Juan Cabandié viajó este viernes, junto al director del SNMF, Alberto Seufferheld, a las zonas afectadas por los incendios en Córdoba. Esa provincia, según se indicó, recibió un fuerte despliegue para combatir las llamas que afectan desde hace 12 días diferentes localidades serranas: siete aviones, seis de los cuales son hidrantes; brigadistas y personal dependiente del Ministerio de Seguridad que solicitó bomberos de todo el país para sumarse al operativo.

En el informe diario de SNMF se indica que el 95% de los incendios forestales son producidos por intervenciones humanas, siendo dentro de estos los principales escenarios la preparación de áreas de pastoreo con fuego; fogatas y colillas de cigarrillos mal apagadas y el abandono de tierras.

Además se suma que los factores climáticos como la falta de precipitaciones, las temperaturas elevadas, el bajo porcentaje de humedad, las heladas constantes y los vientos fuertes inciden en su propagación.

En tanto, la organización ambientalista Greenpeace catalogó de insuficientes las medidas para controlar el fuego en las provincias afectadas y exigió que se amplíen significativamente los fondos y la infraestructura destinados a la prevención y lucha contra los incendios y demandaron que la deforestación de bosques nativos, la destrucción de humedales y los incendios intencionales sean catalogados como delitos penales.

«Hasta hoy vemos como en el Delta del Paraná y en las Sierras de Córdoba persisten los incendios. Esto beneficiará únicamente a los empresarios agropecuarios e inmobiliarios que planean hacer uso de esas tierras para sus actividades económicas», sostuvo Leonel Mingo, coordinador de la campaña de clima y energía de Greenpeace. Y agregó: «Necesitamos que los incendios intencionales sean catalogados como delito penal, para frenar la destrucción de nuestros ecosistemas».