Es argentino pero se radicó en Uruguay hace 35 años. En 2012, viajando a Carmelo, chocó con su lancha y en el accidente murieron una mujer y una beba de 2 años

El nombre del empresario argentino Eduardo «Pacha» Cantón comenzó a circular a mediados de 2018 porque Ernesto Clarens, el financista de Néstor Kirchner, había desembarcado 19 veces en Puerto Camacho,lugar que gestionó él entre 2011 y 2012. Hoy vuelve a ser noticia, esta vez relacionado con el escándalo ocurrido en la casa del empresario Federico Álvarez Castillo y la modelo Lara Bernasconi en José Ignacio, donde un cordero cayó de un helicóptero directo a la pileta. El episodio fue registrado por la pareja.

El video del hecho se viralizó estos días en redes sociales, donde se generó un fuerte repudio. En las imágenes, tomadas desde algún lugar del interior de la casa de Álvarez Castillo y su pareja, se puede ver cómo tiran al animal desde el helicóptero y cómo cae dentro de la piscina, ubicada en el patio de la casa del empresario, generando un fuerte impacto contra el agua.

Todo ocurrió el jueves 9 de enero, cuando Cantón quiso hacer un «delivery canchero» en la casa que alquila Álvarez Castillo. Fue en helicóptero a comprar un cordero y, a la vuelta, lo lanzó desde la aeronave.

«Cantón siempre se maneja en helicóptero y pensó que era la manera más fácil de llevar el cordero, para que lo comieran juntos», explicó una fuente cercana a los dos protagonistas.

Quién es Cantón

«Pacha» Cantón llegó a Carmelo en 1985 y cinco años después comenzó a trabajar en su proyecto Cantón Estate, que según su página web «no es solo un emprendimiento inmobiliario», sino «una filosofía de vida».

En un principio construyó su casa y el «Aeropuerto Internacional de Carmelo», que hace cuatro años pasó a ser nacional. En 1993 se inauguró el Club de Campo El Faro, donde Clarens se alojaba al llegar a Uruguay.

Era febrero de 2012 cuando una yate de bandera uruguaya que navegaba por el Delta de San Fernando embistió una canoa en la que viajaba una familia. Como resultado murieron una niña de dos años y su madre, de 26.

El yate era manejado por Cantón. Días después del accidente, el empresario escribió una carta a sus amigos en la que dio su versión del hecho. Contó que, pese a su falta de experiencia, brindó asistencia a la familia afectada y la trasladó al hospital más cercano. Afirmó haber sentido «que la señora se murió en mis brazos al llegar» y que se encargó de llevar a la niña al «mejor lugar posible en Buenos Aires» para que recibiera asistencia.

«Venía por el canal de la Serna rumbo a Carmelo, adelante mío un esquiador cayó, al venir atrás tuve que optar por llevarlo por delante con mi lancha o virar hacia la margen derecha. Lamentablemente en la maniobra me encontré con una barcaza con cuatro mujeres y una beba. Al llevarlas por delante herí de gravedad a la conductora. No dudé un instante en arrojarme al agua, la agarré, nadé con ella hasta mi lancha y la subí a la misma con ayuda», relató.

La familia de las fallecidas acusó a los tripulantes del yate por «no haberse mojado ni un dedo». «Miraban desde lejos y en ningún momento intentaron colaborar. Nunca quisieron reconocer su culpabilidad e intentaron escaparse, pero por suerte los detuvieron a tiempo»