Entre enero y noviembre del año pasado hubo 238 homicidios, según el último informe del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de la provincia de Santa Fe.

El sicariato en Rosario continúa expandiéndose a un ritmo que sorprende y preocupa. Según el último informe anual elaborado por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de la provincia de Santa Fe, la mitad de los crímenes registrados el año pasado en esta ciudad fueron por encargo con una tendencia alarmante: se cuadruplicaron en la última década.

Este año los taxistas Héctor Figueroa (43) y Diego Celentano (38), el colectivero Marcos Daloia (39) y el playero Bruno Bussanich (25) fueron ejecutados en medio de una sangrienta disputa que el crimen organizado rosarino libró contra el poder de turno, por el endurecimiento de las condiciones de alojamiento de los capos narcos que están detenidos, publica el sitio Perfil.com.

La seguidilla de crímenes derivó en la conformación de un comité de crisis y el desembarco de decenas de refuerzos de Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y Policía Federal con el firme objetivo de frenar esta ola de asesinatos que sacudió el tablero político en marzo pasado, pero que la luz del último informe del MPA venía dando claras señales en los años anteriores.

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En la presentación del trabajo, la fiscal general de Santa Fe, María Cecilia Vranicich, sorprendió con un dato: “El sicariato creció entre cuatro y cinco veces”, aseguró y amplió: “Teníamos un 10 por ciento de casos, ahora más del 40. Lo dramático es el uso de armas de fuego y los delitos violentos que se ordenan desde las cárceles. Y la utilización de jóvenes para cometer delitos complejos. En 2014 teníamos un esclarecimiento del 65 por ciento, hoy 35 por ciento”. 

Sobre los cuatro crímenes por encargo ocurridos en marzo pasado la funcionaria reconoció que los casos “no tienen antecedentes en la provincia ni en el país” y planteó: “Es difícil adjetivarlos. Son delitos aberrantes. Tenemos indicios –que serán traducidos en evidencia– que marcan que fueron ordenados desde las cárceles. Hubo alertas, como el caso de Jimy Altamirano”.

Sangre y fuego

El informe del MPA revela datos referidos a los homicidios que tuvieron lugar en la provincia de Santa Fe y en los departamentos La Capital (ciudad de Santa Fe) y Rosario desde enero a noviembre del año pasado y explica que “los números provienen de una actividad de triangulación entre fuentes policiales, judiciales y de salud”. 

Según estos datos, los 238 asesinatos ocurridos el año pasado figuran entre los registros más altos de la última década en la ciudad, apenas superado por los 264 que dejó el año 2022. “Cerca de la mitad de las muertes violentas intencionales del departamento Rosario ocurridos entre los meses de enero y noviembre de 2023 se detectó un mandato o pacto previo a su ejecución”, señala el informe. Además, precisa que este indicador “es más alto que el registrado a nivel provincial (35,7%), mientras que en la ciudad de Santa Fe se registraron sólo siete casos de este tipo (10,3%)”.

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El fácil acceso a las armas de fuego y el dinero que pagan las grandes organizaciones, entre otras razones, explican en parte el fenómeno creciente del sicariato. El fiscal Patricio Saldutti, en la audiencia imputativa a los acusados por la seguidilla de crímenes ocurridos en marzo pasado, aseguró que los sicarios habrían cobrado “entre 200 y 400 mil pesos por el trabajo”. 

Tiratiros

Un número que también impacta es que ocho de cada diez víctimas fueron atacadas con armas de fuego, mientras que la “proporción de muertes con armas blancas está entre las más contenidas del arco temporal –junto con las contabilizadas en 2021 y 2022–, resultando algo inferior a lo observado en la provincia como un todo (13,4%) y en el departamento La Capital (11,8%)”.

Además, el informe fiscal revela que más de tres de cada cuatro homicidios ocurrieron en la vía pública: “Esta proporción es algo superior al registro de la ciudad de Santa Fe (72,0%) y a lo observado en la provincia (72,2%). En Rosario casi dos, de cada cinco homicidios acontecieron en domicilios particulares, un valor inferior al registrado en los años previos”.

Otro dato sorprendente es que al menos diez de las víctimas fatales registradas el año pasado eran inocentes: “No fueron destinatarias principales de los ataques que le causaron la muerte”, dice el MPA.