Los datos oficiales del Ministerio de Economía confirmaron lo que los analistas venían sospechando: en marzo, Luis Caputo pisó la caja, y sostuvo el superávit fiscal a base de posponer pagos.
Al tercer mes del año, el Tesoro acumuló deuda “flotante” por $4 billones, más del doble del nivel de febrero ($1,95 billones).
Por su parte, el superávit primario de marzo fue de $930.284 millones, que, tras el pago de intereses, se redujo a un superávit financiero de $484.789 millones.

Es decir, entre febrero y marzo, se acumularon compromisos de pago por $2 billones, que de haberse abonado (al menos la mitad), hubieran arrojado un déficit primario.
Salvador Vitelli, de la consultora Romano Group, argumentó que a este incremento de la deuda flotante “hay que quitarle la estacionalidad”.
Sin embargo, en la comparación interanual, la variación tampoco es marginal: contra marzo de 2025, la deuda flotante saltó un 13,5% en términos reales.
Dos de los sectores más afectados por la estrategia de Caputo de patear los pagos fueron el PAMI y los subsidios.
En el caso de la obra social de los adultos mayores, en marzo, el gasto pagado se ubicó en el menor nivel de los últimos 5 meses (en términos nominales), con una baja real interanual del 27%.
Así, el PAMI acumuló deudas con prestadores médicos que generó enormes tensiones en cada localidad del país, con resonancias especialmente en Córdoba. A principios de abril, el ministro de Salud, Mario Lugones, se reunió con Caputo para avanzar en una estrategia de abordaje, pero sin soluciones a la vista.
La situación escaló al punto tal que la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, emitió un comunicado el 8 de abril aclarando que “el área de Discapacidad y el PAMI no se encuentran bajo la órbita de este organismo, sino que dependen del Ministerio de Salud de la Nación”.
Competencias institucionales: Discapacidad y PAMI dependen del Ministerio de Salud pic.twitter.com/wINQYC6h1P
— Sandra Pettovello (@SPettovelloOK) April 8, 2026
Por su parte, en materia de subsidios, los pagos pospuestos abarcan tanto el sector energético como de transporte.
En energía, se pagaron sólo $83.443 millones: el menor nivel (en términos nominales) desde diciembre de 2022. En términos reales, los pagos se desplomaron 57% interanual.
En transporte, se gastó lo mismo en términos nominales que 8 meses atrás, en junio de 2025. En términos reales, en marzo los pagos cayeron 41% interanual.
Este atraso en los pagos fue uno de los detonantes de la crisis de colectivos en el AMBA, que aún sigue sin resolverse.
