Recientemente, una serie de rumores generó preocupación entre la comunidad de usuarios de PlayStation, sugiriendo que Sony obligaría a los jugadores a conectarse a internet cada mes para validar sus compras digitales. Sin embargo, un análisis detallado realizado por miembros de la comunidad de ResetEra aclaró que no se trata de una medida para restringir el acceso de forma permanente, sino de un cambio en la gestión de las licencias iniciales de los títulos adquiridos en la tienda oficial.
El funcionamiento del sistema se basa ahora en la emisión de una licencia temporal de 30 días al momento de la compra. Durante este primer mes, el usuario puede jugar sin conexión, pero el permiso tiene una fecha de caducidad técnica. Para que esta licencia se transforme en una permanente y libre de futuras verificaciones, el sistema requiere que la consola se conecte a internet al menos una vez después de transcurridos los primeros 15 días desde la adquisición del juego.

Este cambio de estrategia tiene una explicación lógica vinculada a las políticas comerciales de la empresa. Al esperar a que pase la ventana de reembolso de 14 días, Sony se asegura de que el usuario no pueda solicitar la devolución del dinero después de haber obtenido una licencia definitiva. Una vez superado ese periodo y tras una breve validación online, el juego queda desbloqueado indefinidamente para su uso fuera de línea, eliminando la necesidad de chequeos constantes.
Es importante destacar que no existe el riesgo de perder la propiedad del videojuego si no se realiza la conexión en el plazo mencionado. Lo único que sucede es que, si se cumplen los 30 días sin haber validado el cambio a licencia permanente, el título dejará de ejecutarse temporalmente. En cuanto el usuario inicie sesión o conecte su dispositivo a la red, el software reconocerá la compra legítima y restaurará el acceso de forma total y sin restricciones de tiempo.

La implementación de esta medida parece ser una respuesta directa a posibles vulnerabilidades en el sistema anterior. Antes, las licencias permanentes se otorgaban de inmediato, lo que permitía que personas con consolas modificadas extrajeran el archivo de autorización y luego pidieran un reembolso, conservando el juego de forma ilícita.