04/05/2026 - Edición Nº1182

Agro

LO PRESENTARON EN EL PJ

El kirchnerismo impulsa su propio rediseño del INTA con un anteproyecto de ley

04/05/2026 | Frente a la motosierra libertaria, la iniciativa propone transformar el organismo en articulador del agro 4.0.



El kirchnerismo presentó días atrás un anteproyecto de ley para reestructurar el INTA con eje en la innovación tecnológica, el federalismo y la gestión de datos, en medio de un fuerte achicamiento del organismo impulsado por el Gobierno nacional.

La iniciativa se debatió en la sede del PJ Nacional, en la calle Matheu, con participación de dirigentes políticos y referentes del sector agropecuario.

El encuentro fue promovido por la Secretaría de Asuntos Agrarios del partido que conduce el exministro de Agricultura Julián Domínguez y reunió a figuras con trayectoria en el organismo, como los expresidentes del INTA Mariano Garmendia y Susana Mirassou, además de los exministros de Agricultura Norberto Yauhar y Luis Basterra.

Wado de Pedro y el exministro de Agricultura Julián Domínguez 

También participaron el exgobernador de Chaco Jorge Capitanich, el senador Eduardo “Wado” de Pedro, el jefe del bloque de senadores de Fuerza Patria José Mayans y la exsecretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar Carla Campos Bilbao, en una señal de respaldo político a la iniciativa.

El anteproyecto se inscribe en un contexto de ajuste sobre el organismo. En los últimos días, el Consejo Directivo del INTA avaló el avance de un nuevo plan de retiros voluntarios que apunta a desvincular a unos 950 trabajadores —alrededor del 20% de la planta— como parte de la estrategia oficial de reducción del gasto.

La medida, impulsada por la conducción del instituto en línea con el Ministerio de Economía, se suma a cierres de agencias, venta de activos y recortes en programas, en un proceso que distintos sectores describen como una redefinición profunda del rol del INTA.

Un nuevo paradigma: del campo productivo al campo de datos

Uno de los ejes centrales del anteproyecto del kirchnerismo es el reconocimiento del cambio de paradigma en el agro. “La agricultura ha dejado de ser una actividad basada en el promedio y la intuición, para convertirse en una disciplina sustentada en el dato preciso y la biología programable”, sostiene el documento.

En ese sentido, se plantea el paso “de lo masivo a lo quirúrgico”, con sistemas de gestión por planta o parcela mediante inteligencia artificial que podrían reducir el uso de agroquímicos hasta en un 90%.

“El campo ya no solo produce alimentos sino también datos que permiten predecir el futuro”, resume la iniciativa, que también pone el foco en la edición génica, los bioinsumos y la trazabilidad digital como pilares del nuevo modelo.

El “nuevo INTA”: articulador, federal y con soberanía de datos

El proyecto redefine al organismo como un “articulador sistémico” entre el sistema científico (universidades y CONICET) y las demandas productivas territoriales.

Propone además un esquema de “federalismo tecnológico”, con representación de macrorregiones en la conducción, y refuerza el concepto de soberanía de datos, con el INTA actuando como “fideicomiso de información”.

“Pasar de ser un país que ‘aguanta’ las crisis a uno que las gestiona con datos es fundamental”, plantea el documento, que también propone transformar a la Argentina de “granero” a “laboratorio del mundo”.

Innovación, extensión y cambios en la gestión

El anteproyecto impulsa un modelo de “Extensión 4.0”, combinando presencia territorial con herramientas digitales para asesoramiento en tiempo real.

También apunta a reducir la burocracia interna: “Una gestión lenta hoy equivale a inhabilitar la innovación”, advierte el texto.

Presentación del anteproyecto de ley para la reconfiguración de INTA 

En paralelo, promueve la innovación abierta para acortar los tiempos entre la investigación y su aplicación en el campo, uno de los principales déficits del sistema actual.

Impacto esperado: productividad y desarrollo territorial

Entre los resultados esperados, el proyecto plantea reducir la brecha de rendimiento —estimada entre el 30% y el 40%— mediante el acceso a tecnología para pequeños y medianos productores.

También prevé una baja de costos a partir del uso de bioinsumos locales y plataformas digitales, junto con la generación de empleo calificado en el interior del país.

Advertencias: el riesgo de la “fuga de innovación”

El texto advierte sobre las consecuencias de un achicamiento del organismo sin una estrategia clara: “El riesgo de achicar el INTA sin una visión inteligente es que se produzca ‘fuga de innovación’”, donde el productor local “termine comprando tecnología extranjera desarrollada originalmente por mentes argentinas”.

En esa línea, sostiene que el problema no es la generación de tecnología sino su adopción, y remarca la importancia de sostener la capilaridad territorial.

El anteproyecto del kirchnerismo asegura que pretende un INTA fortalecido, con mayor integración tecnológica, presencia federal y protagonismo en la economía del conocimiento aplicada al agro.

La iniciativa contrasta con el escenario actual del organismo, donde el Gobierno de Javier Milei avanza con un esquema de ajuste que incluye cierres de agencias, venta de activos y un plan para achicar la planta mediante retiros voluntarios.

En ese cruce de modelos, lo que está en discusión no es solo el tamaño del INTA, sino su rol en el desarrollo productivo y tecnológico de la Argentina.