En la previa de su viaje a Estados Unidos, Javier Milei volvió a mostrarse con Manuel Adorni en una actividad oficial en Casa Rosada, en un gesto que se leyó como un mensaje hacia afuera y adentro del Gobierno.
La reunión se desarrolló en el despacho presidencial y tuvo como eje un encuentro con referentes de la comunidad judía, entre ellos autoridades de B’nai B’rith Internacional y de la DAIA.
También participaron el canciller Pablo Quirno y el ministro de Salud, Mario Lugones, en una agenda que combinó lo institucional con un trasfondo político.
La presencia conjunta del Presidente y su jefe de Gabinete no pasó inadvertida en un momento en el que el oficialismo atraviesa tensiones internas.

En ese marco, un contratista declaró haber realizado obras por unos u$s245.000 en una propiedad vinculada al funcionario, pagadas en efectivo y sin comprobantes formales, lo que incrementó la presión sobre su figura.
Además, según se conoció en la audiencia, el jefe de Gabinete habría intentado contactarlo antes de su declaración, un dato que sumó ruido político.
En paralelo, el Gobierno prepara una nueva reunión de Gabinete para los próximos días, con la intención de ordenar la estrategia en un contexto complejo.
La aparición conjunta en Casa Rosada se interpretó como un intento de mostrar cohesión frente a las versiones de reacomodamientos internos.
El viaje de Milei a Estados Unidos forma parte de una agenda orientada a fortalecer vínculos internacionales y atraer inversiones.
En ese marco, el encuentro con dirigentes de la comunidad judía también funcionó como un mensaje hacia el exterior, en línea con el posicionamiento que busca consolidar el Gobierno.