Armenia y Estados Unidos formalizaron el acuerdo marco del Trump Route for International Peace and Prosperity, conocido como TRIPP o “corredor de Trump”. Según la Cancillería armenia, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio firmó el documento en Washington el 1 de junio y el canciller armenio Ararat Mirzoyan lo hizo en Ereván el 4 de junio; ahora ambos países deben completar sus procedimientos internos para que el acuerdo entre en vigor.
El proyecto busca abrir una conexión terrestre entre el territorio principal de Azerbaiyán y su enclave de Najicheván a través del sur de Armenia. La ruta, de unos 43 kilómetros, forma parte de la arquitectura diplomática impulsada por Washington tras el entendimiento armenio-azerí de agosto de 2025, aunque Reuters advierte que todavía no hay un tratado de paz formal firmado entre ambos países.
Ereván insiste en que no se trata de una cesión territorial. El texto oficial sostiene que Armenia conserva plena soberanía, jurisdicción, control fronterizo, aduanero, seguridad y autoridad estatal sobre las áreas del proyecto. Sin embargo, el diseño económico le otorga a Estados Unidos una posición dominante: la empresa TRIPP Development Company tendría 74% de participación estadounidense y 26% armenia.
El acuerdo prevé derechos exclusivos de uso y desarrollo por un período inicial de 49 años, con posibilidad de extenderlos por otros 50 años. En una eventual prórroga, la participación armenia subiría al 49%, pero Washington conservaría un papel decisivo en una ruta llamada a conectar el Caspio, Turquía y Europa sin pasar por Rusia ni por Irán.

La dimensión geopolítica es central. Armenia llega a este acuerdo mientras intenta reducir su dependencia histórica de Moscú y fortalecer sus vínculos con Estados Unidos y la Unión Europea. Rusia respondió con presión económica, incluidas restricciones comerciales contra productos armenios, y la Comisión Europea anunció un paquete inicial de apoyo de 50 millones de euros para Ereván.

El TRIPP también incomoda a Irán, que limita con el sur armenio y ya había advertido contra cualquier corredor que altere el equilibrio regional. Para el primer ministro Nikol Pashinyan, el acuerdo puede presentarse como una apuesta por paz, comercio y autonomía estratégica antes de las elecciones parlamentarias del 7 de junio; para sus críticos, expone a Armenia a una negociación asimétrica con Azerbaiyán y a una influencia estadounidense de largo plazo en el Cáucaso Sur.