El diputado nacional y exgobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, reclamó este viernes la renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete y lanzó una de las críticas más severas que recibió hasta ahora el funcionario nacional en medio de la controversia por su patrimonio.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el dirigente cordobés cuestionó la continuidad del funcionario y acusó al Gobierno de sostener una situación que, a su criterio, afecta la credibilidad institucional.
"Manuel Adorni no puede seguir siendo jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional", escribió.
Y agregó: "Le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación. El país necesita funcionarios que digan la verdad y no ejerzan el poder para beneficio propio. Basta de encubrir y avalar mentiras".
La postura del exmandatario provincial eleva la presión política sobre uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei y suma una nueva voz de peso a los cuestionamientos que se multiplicaron durante los últimos días.
Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni ocupa uno de los cargos más altos de la República Argentina con rango constitucional.
— Juan Schiaretti (@JSchiaretti) June 12, 2026
Adorni le mintió al pueblo argentino y…
La reacción de Schiaretti llegó después de que Adorni presentara ante la Oficina Anticorrupción una rectificación de sus declaraciones juradas y brindara una extensa entrevista para explicar el origen de su patrimonio.
Durante esa aparición pública, el jefe de Gabinete aseguró que parte de sus bienes provienen de ahorros acumulados durante años de actividad privada y de inversiones realizadas en bitcoin.
Según relató, una inversión inicial cercana a los 200.000 dólares le permitió obtener ganancias por unos 300.000 dólares, una explicación que rápidamente quedó bajo la lupa de dirigentes opositores, especialistas y usuarios en redes sociales.
La controversia creció luego de que comenzaran a circular registros audiovisuales de años anteriores en los que el propio funcionario manifestaba desconocimiento o reparos respecto de las criptomonedas, alimentando nuevas dudas sobre la reconstrucción de los hechos presentada por el Gobierno.
Mientras continúa la discusión política, la Justicia federal mantiene abiertas distintas investigaciones vinculadas a la evolución patrimonial de Adorni.
El expediente principal es impulsado por el fiscal Gerardo Pollicita y se encuentra en manos del juez Ariel Lijo. Allí se analizan operaciones inmobiliarias, movimientos financieros, la compra de inmuebles y el origen de fondos utilizados por el funcionario y su entorno familiar.
En ese marco también declaró la escribana Adriana Nechevenko, quien intervino en varias de las operaciones bajo análisis y cuya reciente adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias volvió a colocar el caso en el centro de la discusión pública.
Paralelamente, la Justicia también investiga otras denuncias vinculadas con presuntas dádivas y posibles incompatibilidades derivadas de viajes realizados por el funcionario.
Hasta ahora, el Gobierno mantiene una defensa cerrada de Adorni y rechaza las acusaciones impulsadas por la oposición.
Sin embargo, el pronunciamiento de Schiaretti agrega un elemento político adicional porque proviene de un dirigente que habitualmente se mueve por fuera de la confrontación permanente entre oficialismo y kirchnerismo.
Su pedido de renuncia amplía el frente de cuestionamientos sobre el jefe de Gabinete y confirma que la polémica por su patrimonio ya dejó de ser únicamente un expediente judicial para convertirse en un problema político de alcance nacional.
