Miguel Ángel Pichetto volvió a reunirse con Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio de San José 1111 y alimentó una de las novedades políticas más llamativas del último año: la reconstrucción de un vínculo que parecía definitivamente roto y que hoy aparece asociado a los intentos de reorganización del peronismo frente al gobierno de Javier Milei.
El encuentro se produjo al cumplirse un año de la prisión domiciliaria de la ex mandataria y fue el segundo cara a cara conocido entre ambos desde febrero. Sin embargo, el escenario político actual es muy distinto al de aquel primer acercamiento. Desde entonces, Pichetto comenzó a recorrer el país con una estrategia propia que busca reagrupar a distintos sectores del peronismo, sumar dirigentes provenientes del PRO y la UCR y captar a referentes desencantados de La Libertad Avanza.
La nueva relación entre Cristina y Pichetto no pasa inadvertida dentro del universo peronista. Aunque el diputado desarrolla su construcción política con autonomía, en distintos sectores del kirchnerismo interpretan que su despliegue cuenta al menos con la aceptación de la ex presidenta, que observa con atención los movimientos destinados a ampliar la base opositora más allá de los límites tradicionales de Unión por la Patria.

Días atrás, Pichetto presentó en La Plata el espacio "Argentina Productiva", una iniciativa con la que pretende articular un ámbito de discusión política y programática que reúna a dirigentes de distintos orígenes partidarios bajo una agenda vinculada al desarrollo económico y la producción.
En paralelo, el legislador profundizó sus críticas a la condena dictada contra Cristina Kirchner en la causa Vialidad y llegó a plantear que el Congreso debería avanzar en una declaración para anular la sentencia, tomando como referencia antecedentes políticos ocurridos en Brasil.
"Tener presa a una figura que fue dos veces presidenta y una vez vicepresidenta de la Nación pone a la democracia en una situación de extrema fragilidad", sostuvo recientemente el ex senador, que se transformó en una de las voces más activas en defensa de la ex mandataria.
El acercamiento entre Cristina y Pichetto también ocurre en medio de los debates internos que atraviesan al peronismo. Mientras el diputado combina el reclamo por la libertad de la ex presidenta con la construcción de una alternativa política de alcance nacional, desde sectores del kirchnerismo continúan reclamando mayores gestos de compromiso por parte del gobernador bonaerense Axel Kicillof.
La diputada Paula Penacca sintetizó días atrás esa discusión al señalar que para una parte importante del espacio la prioridad política sigue siendo la consigna "Cristina Libre", antes incluso que la reorganización electoral para enfrentar al oficialismo.
En ese contexto, el rol de Pichetto aparece como una figura singular: mantiene una defensa pública de la ex presidenta, pero al mismo tiempo trabaja para reconstruir vínculos con dirigentes que durante años estuvieron alejados del kirchnerismo. Una combinación que, en el entorno de Cristina, observan con interés en momentos en que el peronismo busca redefinir liderazgos, alianzas y estrategias para la etapa que viene.
Mientras tanto, la situación judicial de la ex mandataria volvió a sumar tensión. En las últimas horas recibió una notificación del tribunal que controla el cumplimiento de la prisión domiciliaria para que respete de manera estricta las condiciones impuestas en su detención.
La advertencia surgió luego de distintas apariciones públicas desde el balcón de su vivienda y de manifestaciones realizadas en las inmediaciones del edificio. El juzgado recordó que la reiteración de conductas que alteren la convivencia podría derivar en una revisión del beneficio de la prisión domiciliaria.
A un año de su detención, Cristina Kirchner continúa siendo el principal factor ordenador de la política opositora. Y el regreso de Pichetto a su círculo de interlocutores es una señal de que la discusión sobre el futuro del peronismo ya comenzó.
