La adjudicación de la Hidrovía Paraguay-Paraná a la empresa belga Jan de Nul y la firma nacional Servimagnus generó una rápida reacción favorable en el sector agroindustrial, que consideró la decisión como un paso clave para mejorar la competitividad exportadora y reducir los costos logísticos de las cadenas productivas.
La noticia fue anunciada el último jueves por el Gobierno nacional, que calificó la licitación como "histórica". La concesión tendrá una duración de 25 años y contempla las tareas de dragado, profundización y balizamiento de la vía navegable troncal, por donde sale la mayor parte de las exportaciones agroindustriales argentinas.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que la firma del contrato se concretará en un plazo máximo de 30 días y sostuvieron que las obras previstas permitirán una reducción del 13,5% en los costos logísticos vinculados al comercio exterior.
Una de las primeras entidades en pronunciarse fue el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), que celebró la finalización del proceso licitatorio llevado adelante por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación.
A través de un comunicado, el espacio que reúne a más de 60 cámaras y entidades de las cadenas agroindustriales consideró que la obra resulta "esencial para la infraestructura productiva y exportadora" del país y destacó la importancia de garantizar el mantenimiento, la profundización y el balizamiento de la principal ruta de salida de las exportaciones.
🆕📢El @AgroindArg celebra la decisión publicada en el B.O. por la cual la ANPYM finalizó el proceso licitatorio para la adjudicación de los servicios de mantenimiento profundización y balizado de la Hidrovía. (hilo)👇
— Consejo Agroindustrial Argentino (@AgroindArg) June 19, 2026
Para el CAA, la modernización de la Hidrovía constituye una condición necesaria para mejorar la inserción internacional de la producción argentina y potenciar el crecimiento de las economías vinculadas al comercio exterior.
En la misma línea se expresó el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, quien definió la adjudicación como "un hito histórico para la logística internacional de la Argentina".
Según sostuvo, la nueva concesión implica "una transformación sideral" respecto de las condiciones actuales de navegación tanto fluvial como marítima y fortalecerá la principal vía de conexión del país con los mercados internacionales.
"Necesitamos que esta adjudicación empiece prontamente con todas las acciones que estaban en el pliego para que en los próximos años logremos llegar a los 40 pies deseados sin impedimentos", afirmó.
El dirigente remarcó además que una mayor profundidad del canal permitirá completar cargas con barcos de mayor porte, reduciendo costos y mejorando la eficiencia logística.
Desde el sector exportador sostienen que los beneficios no se limitarán a los puertos o a las empresas navieras, sino que alcanzarán a toda la cadena agroalimentaria.
Idígoras aseguró que la mejora del dragado y del calado tendrá un efecto directo sobre los precios que reciben los productores, especialmente aquellos ubicados a cientos o miles de kilómetros de los puertos de exportación.
“Esto va a impactar claramente en beneficio de toda la cadena de valor agroalimentaria empezando por los productores que se encuentran a cientos y miles de los puertos y van a ver como sus precios van a ir mejorando” explicó.
Para el dirigente, la posibilidad de avanzar con los trabajos será central para el desarrollo del sector: “cada vez que logremos más calado, más dragado, cargar y completar nuestros barcos que vengan con mayores dimensiones y podamos llegar de manera más eficiente y competitiva al mundo” observó.
La expectativa de las entidades es que una Hidrovía más profunda y eficiente permita reducir costos de transporte, incrementar la capacidad de carga de los buques y fortalecer la competitividad de los productos argentinos en los mercados internacionales, en un contexto donde la logística se ha convertido en uno de los factores determinantes para ganar mercados.