El camino hacia la concepción de la quinta entrega de la franquicia más emblemática de Pixar, Toy Story, estuvo lleno de giros creativos. Cuando el estudio comenzó a diagramar el regreso de sus icónicos personajes para Toy Story 5, la trama original se estructuró sobre premisas muy distintas a las que se terminaron plasmando en la pantalla grande, contemplando un antagonista diferente y la ausencia de personajes clave de la versión definitiva como Lilypad.
Los primeros bocetos de arte conceptual presentados por la compañía revelaron que el peligro principal iba a estar encarnado por un auténtico ejército compuesto por cincuenta figuras de Buzz Lightyear. Lejos de ser los protectores del espacio que todos conocen, estos muñecos compartían la particularidad de haber quedado atrapados en un modo de juego defectuoso, lo que los transformaba en una fuerza descontrolada. El material visual exhibido mostraba una impactante escena en la que un grupo de estos guardianes espaciales lograba liberarse de sus cajas en el exterior de un contenedor de carga abandonado en medio de la naturaleza, mientras decenas de naves idénticas permanecían almacenadas en el interior, listas para desatar el caos.
Este planteamiento argumental buscaba trazar un paralelismo directo con el conflicto central de la película, que gira en torno a la lucha de los juguetes clásicos por retener la atención de los niños frente al avance de la tecnología moderna. La legión de astronautas defectuosos no iba a responder al cliché de un dispositivo con inteligencia artificial que se vuelve maligno por un error de software, sino que emularía el comportamiento delirante que el Buzz original experimentó en la primera entrega o la regresión que sufrió durante los eventos de la guardería en la tercera parte..
Sin embargo, los planes cambiaron y plantearon a Lilypad como la nueva villana de las películas. Se trata de un nuevo juguete que viene a plantear cómo se desarrolla la infancia en la actualidad, rodeada por tanta tecnología que parece interponerse no solo en cómo juegan sino en cómo se vinculan los más chicos.
Más allá de este giro, Pixar decidió sostener la idea de tener un ejército de Buzz Lightyears en la película. La diferencia es que, en vez de ser los villanos ahora funcionan como un elemento más de la historia: vemos un cargamento de estos juguetes varados en una isla que pronto se las ingeniarán para encontrarse con los juguetes que ya conocemos.
Por otro lado, no fue el único cambio que se pensó en Toy Story 5. Como contó el director Andrew Stanton, en un principio se barajó no contar con Woody en esta historia. Sin embargo, como nos dijo en exclusiva Kenna Harris, codirectora, no existió realmente una Toy Story sin su mítico protagonista.