Con una probabilidad cercana al 90% de que se consolide un evento climático El Niño durante la campaña 2026/2027, la provincia de Buenos Aires comenzó a desplegar un esquema de prevención para minimizar el impacto de posibles excesos hídricos sobre la producción agropecuaria.
El diagnóstico fue presentado por el Ministerio de Desarrollo Agrario (MDA) durante una reunión de la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario (CEDABA), donde participaron organismos provinciales, entidades rurales y representantes del sector.
La preocupación oficial responde a las proyecciones de los principales centros internacionales de monitoreo climático, que anticipan un cambio de escenario luego de varias campañas marcadas por fuertes contrastes entre sequías e inundaciones.
Para la administración bonaerense, la anticipación será clave para reducir el impacto que un ciclo más lluvioso podría tener sobre la producción, la logística y la infraestructura rural.
De acuerdo con los análisis realizados por los equipos técnicos del ministerio, el fenómeno podría alcanzar una intensidad moderada a fuerte y mantenerse activo durante buena parte del próximo ciclo productivo.
Los modelos internacionales prevén anomalías superiores a los 2°C en la temperatura superficial del océano Pacífico, una condición que suele traducirse en lluvias por encima de los promedios históricos, temperaturas más elevadas y una mayor frecuencia de tormentas intensas.
Actualmente, el panorama hídrico en territorio bonaerense es heterogéneo. Mientras gran parte de la provincia presenta una buena disponibilidad de humedad, existen sectores con suelos saturados, especialmente en la cuenca del río Salado. En ese contexto, las regiones Noroeste y Centro aparecen como las más expuestas frente a un escenario de precipitaciones superiores a lo habitual.
"Estamos ante un escenario climático que requiere anticipación y planificación. Por eso venimos trabajando de manera preventiva con los municipios y distintos organismos provinciales. Junto a las entidades agropecuarias ya contamos con experiencia en este tipo de trabajos conjuntos y a partir de esta reunión avanzaremos en ese sentido", sostuvo el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez.
Frente a este escenario, el Ministerio de Infraestructura bonaerense puso en marcha un esquema de prevención y mitigación que contempla la limpieza y adecuación de canales, alcantarillas, puentes y cunetas, el mantenimiento de caminos rurales y el fortalecimiento de los mecanismos de respuesta ante emergencias. También prevé la disponibilidad de fondos destinados tanto a obras como a la asistencia de productores que puedan resultar afectados.
La estrategia busca actuar antes de que se registren los eventos de mayor intensidad. Además de preservar la producción, el objetivo es garantizar la transitabilidad de los caminos rurales para evitar complicaciones durante la siembra, la cosecha y el traslado de la producción hacia los centros de acopio y los puertos.
Reunión de la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario (CEDABA)Las acciones serán coordinadas con municipios, consorcios camineros, comités de cuenca y entidades agropecuarias que integran la CEDABA, con el objetivo de anticipar escenarios de riesgo y reducir el impacto de eventuales fenómenos climáticos extremos sobre la actividad productiva.
El plan provincial contempla inversiones superiores a los $284.000 millones destinadas a obras de prevención del riesgo hídrico en ciudades y más de $245.000 millones para infraestructura orientada a fortalecer la adaptación productiva frente a inundaciones y sequías.
Entre las intervenciones en marcha se destacan trabajos hidráulicos en Bahía Blanca, el río Areco, el sistema Presa Roggero y distintas cuencas pluviales de la provincia
Además de las obras, el plan incorpora herramientas de monitoreo permanente como el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), los informes de humedad del suelo elaborados por la Autoridad del Agua y distintos ámbitos de coordinación interministerial que permitirán seguir la evolución de las condiciones climáticas y orientar las intervenciones en el territorio.
Durante la presentación del plan, el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, volvió a reclamar la conformación de una mesa de trabajo con el Gobierno nacional para coordinar la respuesta frente a las emergencias climáticas y cuestionó la falta de acompañamiento de la administración de Javier Milei.
Según explicó, la Provincia cuenta con créditos de organismos multilaterales para ejecutar obras de infraestructura hídrica, vial y de agua potable, pero denunció que el Ejecutivo nacional no está otorgando los avales necesarios para avanzar con esos proyectos.
"Las emergencias climáticas requieren planificación y cooperación", sostuvo Katopodis. En ese marco, advirtió que la falta de aprobación de esos financiamientos retrasa trabajos que beneficiarían a millones de bonaerenses y al sistema productivo provincial. Entre las obras sin aval aparece la estratégica etapa V del Plan Maestro del Río Salado.
El funcionario también cuestionó que el Gobierno nacional "no solo no hace las obras que le corresponden, sino que también dificulta que la Provincia avance con proyectos propios", y expresó su preocupación por la ausencia de una estrategia conjunta para afrontar un fenómeno climático que podría extenderse durante buena parte de la campaña agrícola.
Desde el Ministerio de Desarrollo Agrario aseguraron que el seguimiento de la evolución del fenómeno será permanente durante los próximos meses y que continuará el trabajo conjunto con municipios, organismos técnicos y entidades rurales para anticipar riesgos y minimizar las consecuencias sobre la producción agropecuaria bonaerense.