16/07/2026 - Edición Nº1255

Internacionales

Fractura ucraniana

La destitución que deja a Ucrania con más dudas en plena guerra contra Rusia

16/07/2026 | El ministro de Defensa salió por decisión de Zelensky, acusó al comandante en jefe de bloquear sus reformas y hubo protestas en cuatro ciudades.



Mijaíl Fedorov no dejó el Ministerio de Defensa de Ucrania: lo sacó Volodímir Zelensky el miércoles por la noche, sin explicación pública, dentro de una remodelación de gabinete que también se llevó puesta a la primera ministra. Al día siguiente, el exfuncionario convocó a una conferencia de prensa en Kiev y usó el micrófono para reconstruir la ruptura con el comandante en jefe del Ejército, Oleksandr Syrsky, que hasta entonces se manejaba puertas adentro de la cúpula militar. Tenía 35 años y seis meses en el cargo, al que había llegado en enero desde la transformación digital del Estado. La despedida no fue un balance de logros sino una acusación.

El recambio fue mucho más ancho que una cartera. El Parlamento aceptó la renuncia de la primera ministra y aprobó en su lugar al exdirector de la empresa energética estatal, con 289 votos a favor, uno en contra y 21 abstenciones, con el argumento de preparar al país para otro invierno de guerra bajo ataque a la red eléctrica. Es la cuarta reorganización de gobierno desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. En Defensa, en cambio, no hubo sucesor anunciado: el ministerio quedó sin titular en medio de los bombardeos.

 


Ucrania es un extenso país de Europa Oriental conocido por sus iglesias ortodoxas, la costa en el mar Negro y las montañas arboladas. 

El método en disputa

El corazón del descargo fue un reclamo de gestión. Fedorov sostuvo que todas las iniciativas que proponía terminaban bloqueadas y que Syrsky no estaba dispuesto a discutir de frente los problemas del Ejército, con un estilo de conducción que calificó de autoritario. Reveló además que le había pedido al presidente relevar no solo al comandante en jefe sino también al jefe del Estado Mayor. Zelensky se negó, y ahí quedó definida la pulseada: el jefe de Estado eligió sostener al militar y prescindir del ministro. Fedorov dijo que acataba y que aprendería a trabajar con él, porque el destinatario de la tarea era el pueblo ucraniano.

Detrás de la interna hay una discusión sobre cómo se pelea esta guerra. Fedorov empujaba una apuesta asimétrica: drones, reforma de compras militares, procesos más ágiles y golpes selectivos para compensar la superioridad material rusa con menos masa y más innovación. Del otro lado, sus críticos en el Ejército le reprochan la falta de experiencia militar y defienden un mando centralizado, heredero de la doctrina soviética. Los números que dejó Fedorov respaldan su lado del argumento: la intercepción de drones pasó del 83% al 91% y la de misiles de crucero, del 47% al 87%, en un giro tecnológico que funcionarios occidentales asocian al estancamiento del avance ruso.


Zelensky destituyó a Fedorov y al día siguiente el exministro acusó a Syrsky en público.

Una salida que salió a la calle

La reacción desbordó el ámbito palaciego y eso es lo verdaderamente inusual del episodio. Más de mil personas se concentraron el jueves en una plaza céntrica de Kiev con banderas ucranianas y europeas, y hubo movilizaciones similares en Lviv, Odesa y Dnipró, algo poco frecuente en un país bajo ley marcial y con más de cuatro años de guerra encima. Entre los manifestantes había militares en actividad, veteranos y voluntarios. Un subcomandante de la Fuerza Aérea renunció en protesta y el comandante de las Fuerzas Conjuntas respaldó al ministro saliente. Zelensky pidió unidad; Syrsky defendió su gestión y llamó a concentrarse en la guerra.


Fedorov pidió relevar a Syrsky y a Hnatov, y el presidente sostuvo al comandante en jefe.

Lo que queda al descubierto no es una pelea de egos sino una fractura en la conducción de un país en guerra. Al sostener al comandante en jefe y apartar al ministro, la línea asimétrica pierde a su principal impulsor dentro del gabinete justo cuando el frente parece haberse inclinado a favor de Kiev. La pregunta de fondo es quién fija ahora la estrategia militar ucraniana. El costo tampoco es solo interno: cada señal de división en el mando es material aprovechable para Moscú, y una destitución sin motivo declarado, sin reemplazo y con la calle en contra convierte el episodio en un examen a la autoridad política del presidente.