21/07/2026 - Edición Nº1260

Internacionales

Poder

Judit Polgár rechazó ser presidenta de Hungría tras la propuesta de Magyar

20/07/2026 | Judit Polgár rechazó la presidencia y obligó al Gobierno húngaro a reabrir una sucesión que daba por cerrada.



Judit Polgár rechazó este lunes 20 de julio la propuesta para convertirse en presidenta de Hungría. El primer ministro Péter Magyar había anunciado un día antes que pretendía presentarla como candidata independiente para reemplazar a Tamás Sulyok, cuyo mandato termina anticipadamente por una reforma constitucional. La oferta fue difundida antes de que existiera un acuerdo formal con la ajedrecista, que valoró el reconocimiento, pero consideró que no estaba preparada para asumir la responsabilidad de representar a una sociedad profundamente dividida. La negativa obliga al Gobierno a reiniciar una sucesión que parecía políticamente resuelta.

La elección de Polgár buscaba colocar una figura reconocida y sin trayectoria partidaria al frente del Estado. Nacida en Budapest en 1976, obtuvo el título de Gran Maestra a los 15 años, permaneció durante 26 años consecutivos como la mujer mejor clasificada del mundo y fue la única ajedrecista que logró instalarse entre los diez mejores jugadores del ranking absoluto. Después de retirarse de la competición profesional en 2014, concentró su actividad en proyectos educativos y en la promoción del ajedrez. Su prestigio internacional permitía presentarla como un símbolo nacional situado fuera de la disputa entre Tisza y Fidesz.

 


Hungría está ubicada en Europa central y tiene a Budapest como capital.

Una sucesión abierta

La vacante presidencial surge de la reforma constitucional firmada por Tamás Sulyok el 19 de julio. La modificación, aprobada por la mayoría parlamentaria de Tisza, adelanta el final de un mandato que originalmente debía extenderse hasta 2029 y forma parte del programa institucional impulsado después de la derrota electoral de Viktor Orbán. Sulyok continuará formalmente en funciones hasta la medianoche del 20 de julio, momento en que la presidenta del Parlamento, Ágnes Forsthoffer, asumirá de manera interina. Desde entonces, la Asamblea Nacional tendrá un plazo máximo de 30 días para elegir al nuevo jefe de Estado.

El presidente de Hungría es elegido por el Parlamento y no mediante el voto directo de los ciudadanos. En la primera ronda, un candidato necesita el respaldo de dos tercios de todos los diputados, mayoría que el partido Tisza posee después de su victoria electoral de abril. Sin embargo, si nadie alcanza ese umbral, se realiza una segunda votación entre los dos aspirantes más apoyados y resulta elegido quien obtenga la mayoría de los votos emitidos. La renuncia de Polgár no bloquea jurídicamente la elección, pero elimina la posibilidad de utilizar su figura como señal inmediata de consenso nacional.


Judit Polgár rechazó la propuesta para asumir la presidencia de Hungría.

El límite de la transición

La propuesta fallida expone las dificultades del Gobierno para combinar rapidez política y legitimidad institucional. Magyar llegó al poder con una mayoría suficiente para modificar la Ley Fundamental y con la promesa de desmontar las estructuras construidas durante los dieciséis años de Orbán. Ese mandato electoral le permite impulsar reformas profundas, pero no elimina la necesidad de consultar previamente a las figuras convocadas ni de construir acuerdos más amplios para cargos destinados a representar la unidad del país. Presentar una candidatura antes de obtener su aceptación convirtió una operación simbólica en un contratiempo político evitable.


Magyar deberá buscar otro candidato para completar la transición institucional.

El próximo candidato deberá ofrecer algo más que los votos necesarios para ser elegido. El nuevo presidente tendrá funciones principalmente institucionales y ceremoniales, pero asumirá durante un proceso de reformas constitucionales, investigaciones sobre el período anterior y creciente polarización entre el oficialismo y la oposición. Magyar necesita encontrar una personalidad independiente, dispuesta a aceptar el cargo y capaz de mantener distancia respecto de una transformación dirigida por una sola mayoría parlamentaria. El rechazo de Polgár demuestra que desmontar el sistema de Orbán resulta más sencillo que construir una representación compartida para la etapa posterior.