La amenaza hutí sobre Bab el-Mandeb ya alteró la navegación, aunque no existe un cierre físico del estrecho. Este paso conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y separa Yemen de Yibuti y Eritrea, por lo que constituye un cuello de botella: un corredor angosto por el que circula una parte relevante del comercio energético mundial. Varios buques modificaron inicialmente sus recorridos ante la posibilidad de nuevos ataques contra embarcaciones relacionadas con puertos saudíes. La presión hutí funciona mediante el riesgo militar y no a través de una barrera instalada sobre la ruta.
El tránsito marítimo continuó, pero las navieras comenzaron a tomar decisiones defensivas para reducir su exposición. Algunos petroleros avanzaron hacia el sur, mientras otros frenaron, cambiaron de rumbo o evaluaron regresar al canal de Suez. El puerto saudí de Yanbu, conectado con los yacimientos orientales mediante un oleoducto, había movilizado cerca de cuatro millones de barriles diarios a mediados de julio. Los hutíes no necesitan detener todas las embarcaciones: alcanza con elevar la incertidumbre para modificar las rutas, los seguros y la disponibilidad de buques.
La proyección de un aumento de hasta 50% corresponde específicamente al flete del crudo saudí enviado hacia India. El recorrido habitual desde Yanbu utiliza la salida sur del mar Rojo, pero evitar Bab el-Mandeb obliga a los petroleros a navegar hacia el norte, atravesar Suez, ingresar en el Atlántico, rodear el Cabo de Buena Esperanza y regresar al océano Índico. La alternativa puede añadir entre 14 y 15 días de navegación. El rango de entre 30% y 50% es una estimación para esa ruta petrolera y no un incremento confirmado para todo el comercio marítimo.
El mercado energético comenzó a incorporar la amenaza antes de que el mayor costo del transporte se extendiera a todas las cargas. Los ataques contra los petroleros Encelia y Layla reforzaron la percepción de riesgo y coincidieron con una suba del precio internacional del crudo. Los ataques hutíes contra embarcaciones petroleras también incrementaron las primas de los seguros de guerra. Combustible, cobertura aseguradora, alquiler de buques y menor disponibilidad de unidades forman la cuenta que finalmente se traslada al valor del flete.

El incremento proyectado para el petróleo saudí no puede trasladarse automáticamente a las exportaciones argentinas. Los productos nacionales parten desde puertos del Atlántico Sur y utilizan trayectos diferentes según sus mercados de destino, por lo que no enfrentan el mismo recorrido extraordinario de los petroleros que salen desde Yanbu hacia India. La exposición argentina sería principalmente indirecta, mediante combustibles marítimos más caros, mayores primas de seguros y una menor oferta global de embarcaciones. El impacto dependerá de la ruta contratada, del tipo de carga y del tiempo durante el cual se mantenga la crisis.

La evolución del conflicto dependerá de cuánto tiempo los hutíes logren mantener creíble su amenaza contra la navegación. Si continúan los ataques o las advertencias contra barcos vinculados con Arabia Saudita, más operadores podrían elegir el rodeo africano por considerarlo costoso pero previsible frente a una ruta corta expuesta a daños. Si el tránsito recupera estabilidad, el aumento proyectado podría quedar limitado a determinados cargamentos. La crisis puede encarecer el comercio mundial, pero todavía no permite atribuir un aumento de 50% a todas las rutas ni a las exportaciones de Argentina.