03/08/2026 - Edición Nº1273

Internacionales

Mercado laboral

Los servicios empujan el empleo paraguayo mientras la industria pierde puestos

03/08/2026 | El sector sumó 116.513 ocupados, pero la informalidad y la brecha femenina matizan la mejora laboral.



El crecimiento del empleo paraguayo descansó casi por completo en los servicios durante el segundo trimestre. El sector incorporó 116.513 ocupados en un año y alcanzó 2.248.538 trabajadores, equivalentes al 69% del total. La economía generó alrededor de 114.000 puestos netos y llevó la población ocupada a 3.267.192 personas, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística. La diferencia entre ambos números revela el cambio de composición: mientras comercio, restaurantes y servicios personales avanzaron, otras ramas destruyeron empleo. La mejora agregada es real, pero su calidad depende del tipo de ocupación, la formalidad y la productividad asociada a cada nuevo puesto.

Comercio, restaurantes y hoteles agregaron 73.575 trabajadores y superaron 1,06 millones de ocupados. Los servicios comunitarios, sociales y personales sumaron otros 50.850. En contraste, la manufactura perdió 8.309 puestos y quedó en 353.031, mientras las actividades primarias retrocedieron en torno a 15.000. La construcción aportó 21.781 empleos, amortiguando parte de esa caída. Esta distribución plantea una pregunta estructural: Paraguay puede estar absorbiendo mano de obra con rapidez, aunque no necesariamente está expandiendo al mismo ritmo los sectores capaces de elevar exportaciones y productividad. El desafío no es oponer servicios e industria, sino distinguir entre actividades de alto valor y ocupaciones vulnerables.

 

Formalidad y productividad

Fuera del sector agropecuario, el empleo formal aumentó en 57.435 personas, pero el informal lo hizo en 74.307. Esa combinación explica por qué una suba de ocupados no se traduce automáticamente en mayor protección social o mejores salarios. Un puesto informal puede aportar ingreso inmediato y dinamizar consumo, aunque suele carecer de aportes jubilatorios, cobertura estable y acceso regular a crédito. Para la política pública, el objetivo debería ser facilitar que pequeños comercios y prestadores crezcan sin que la registración se convierta en una barrera. Simplificación tributaria, capacitación y medios de pago trazables pueden acompañar esa transición si no elevan de golpe los costos laborales.

La contracción manufacturera merece seguimiento porque la industria crea encadenamientos con transporte, logística, energía y proveedores locales. Una pérdida trimestral puede responder a factores transitorios, pero una secuencia prolongada indicaría menor diversificación. Paraguay dispone de energía, ubicación y costos competitivos para atraer producción, aunque necesita infraestructura y formación técnica para convertir esas ventajas en empleos estables. El reciente protagonismo regional analizado en la agenda de Paraguay dentro del Mercosur también tiene una dimensión laboral: mejores accesos a mercados pueden sostener fábricas y servicios exportables, no solo ampliar comercio minorista.


Los servicios ya reúnen al 69% de las personas ocupadas en Paraguay.

La brecha que persiste

Las mujeres registraron una tasa de subocupación de 6,7%, más del doble del 3,3% observado entre los hombres. Ese indicador captura a personas que trabajan menos horas de las que desean y están disponibles para ampliar su jornada. La brecha sugiere obstáculos de cuidado, concentración en ramas inestables y menor acceso a empleos de tiempo completo. En Asunción y otras áreas urbanas, la expansión de servicios puede abrir oportunidades, pero también reproducir segmentaciones si las mujeres quedan concentradas en tareas peor remuneradas. Medir solo desempleo ocultaría esa desigualdad.


La industria perdió puestos y el empleo informal creció más que el formal.

El balance laboral paraguayo es positivo en cantidad y todavía ambiguo en transformación productiva. Para saber si se consolida, los próximos trimestres deberán mostrar cuánto empleo nuevo se formaliza, qué sucede con salarios reales y si la manufactura recupera terreno. También será clave separar servicios modernos, como tecnología, finanzas, logística o actividades profesionales, de ocupaciones de baja escala y alta rotación. Una economía puede volverse más orientada a servicios y, al mismo tiempo, aumentar productividad; no hay contradicción inevitable. La cuestión es si las políticas de educación, inversión y crédito ayudan a que los trabajadores migren hacia los segmentos con mayor estabilidad y capacidad de crecimiento.