Buenaventura convirtió el auge del oro en un trimestre de fuerte rentabilidad, con ingresos por 529 millones de dólares. La facturación aumentó 43% interanual y el resultado operativo llegó a 222,2 millones, un avance de 153%. La utilidad neta atribuible a los accionistas fue de 237,4 millones, frente a 91,3 millones un año antes. El EBITDA de operaciones directas se duplicó hasta 277,1 millones y, al sumar afiliadas, alcanzó 492,8 millones. El balance de Compañía de Minas Buenaventura confirma una mejora amplia, aunque el origen de ese salto exige separar precios internacionales, volumen producido y aportes extraordinarios de empresas vinculadas.
La producción de oro creció 12%, pero el precio realizado promedio avanzó 31% y llegó a 4.342 dólares por onza. Esa diferencia muestra que el mercado explicó una porción importante de la expansión del margen. Cuando el precio sube más rápido que los costos, cada onza existente genera más caja sin requerir una inversión equivalente. El riesgo es confundir esa ventaja cíclica con una eficiencia permanente. La prueba operativa llegará cuando el metal deje de marcar récords. Hasta entonces, el uso del efectivo adicional será tan relevante como el resultado: reducir riesgos, financiar proyectos viables y mantener una política de capital capaz de soportar una corrección.
Perú es un país de Sudamérica que abarca una sección del bosque del Amazonas y Machu Picchu, una antigua ciudad inca en las alturas de los Andes.
El proyecto San Gabriel realizó sus primeras ventas y comenzó a modificar el perfil productivo de la compañía. Su puesta en marcha, sin embargo, todavía enfrenta restricciones en el sistema de filtrado de relaves y costos que no representan una operación estabilizada. El costo aplicable a ventas alcanzó 5.640 dólares por onza en esta fase inicial, un nivel que obliga a no extrapolar el margen del grupo al nuevo activo. Las rampas mineras suelen concentrar ajustes, pruebas y volúmenes insuficientes durante los primeros meses. La información decisiva será la velocidad con que San Gabriel eleve producción, reduzca costo unitario y cumpla estándares ambientales sin forzar su infraestructura.
Buenaventura destinó 97,9 millones de dólares a inversiones de capital durante el trimestre y 60,7 millones correspondieron a San Gabriel. Esa asignación concentra parte del riesgo en una operación ubicada en Moquegua, región donde la minería convive con demandas de agua, empleo y proveedores locales. El desempeño técnico tendrá efectos más allá del balance: una expansión estable puede aumentar compras regionales y transferencias fiscales; retrasos prolongados pueden elevar costos y tensar expectativas. Por eso la evaluación debe combinar toneladas y onzas con cumplimiento ambiental, gestión hídrica y capacidad de convertir inversión en actividad sostenible.

Buenaventura elevó 43% sus ingresos y más que duplicó su utilidad.
Caja para una estrategia más larga
La empresa terminó junio con una posición de caja neta de 66,6 millones de dólares y efectivo por 758,9 millones. Esa fortaleza reduce presión financiera y permite escoger entre acelerar proyectos, pagar dividendos o reservar liquidez. En un país que acaba de atravesar una elección relevante para la minería peruana, la previsibilidad regulatoria será parte de la decisión. Un precio alto compra tiempo, pero no garantiza licencia social. La expansión requiere acuerdos territoriales, permisos y una distribución visible de beneficios.

El precio del oro explicó más impulso que el aumento de producción.
Para el nuevo gobierno peruano, el trimestre plantea una oportunidad y una obligación. Mayores utilidades pueden elevar recaudación y atraer inversión, siempre que el Estado procese permisos con rigor y use los recursos en infraestructura que conecte las zonas productoras. También debe evitar depender de una cotización excepcional para financiar gastos permanentes. Buenaventura, por su parte, deberá demostrar que San Gabriel puede pasar del arranque costoso a una curva estable sin deteriorar sus estándares. El oro mejoró el presente financiero; la calidad de las decisiones sobre caja, operación y territorio determinará si esa bonanza se convierte en una expansión duradera.