06/08/2026 - Edición Nº1276

Internacionales

Tensión diplomática

Maria Luiza Ribeiro Viotti y Daniel Perez, en el centro de la pulseada entre Brasil y EE.UU.

06/08/2026 | La medida responde a las visas negadas y a la demora de Brasil en aceptar al enviado Daniel Perez, en plena campaña electoral.



Estados Unidos revocó el 4 de agosto la visa de Maria Luiza Ribeiro Viotti, embajadora de Brasil en Washington, después de que Brasilia mantuviera pendiente el beneplácito para Daniel Perez y negara el ingreso a dos funcionarios estadounidenses. La decisión profundiza una disputa que combina procedimientos diplomáticos, comercio y diferencias sobre el proceso electoral brasileño. Ribeiro Viotti permanece en territorio estadounidense porque la cancelación del visado no implica una orden de expulsión, aunque puede afectar su posibilidad de volver a ingresar si sale del país. La medida eleva la tensión sin romper formalmente la relación bilateral.

La revocación llegó cuando faltan dos meses para las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el 4 de octubre, y después de varias semanas de reclamos cruzados. El Senado de Estados Unidos confirmó por voto de voz la nominación de Perez, dirigente de Florida elegido por Donald Trump, pero el designado todavía necesita la aceptación del país anfitrión para asumir en Brasilia. Brasil sostiene que el análisis responde al procedimiento reservado de la Convención de Viena, mientras Washington considera que la demora y las visas denegadas alteraron la reciprocidad entre ambas misiones. El beneplácito brasileño continúa siendo indispensable para completar la designación.


 


Brasil es el país más extenso de América del Sur y tiene su capital en Brasilia.

Visas, comercio y campaña

La secuencia se aceleró tras la reunión de Lula da Silva y Donald Trump en la Casa Blanca el 7 de mayo, cuando ambos gobiernos intentaron encauzar diferencias sobre aranceles, seguridad y minerales críticos. El 28 de mayo, Estados Unidos anunció la designación del Comando Vermelho y del Primeiro Comando da Capital como organizaciones terroristas, medida efectiva desde el 5 de junio y rechazada por Brasil. Trump nominó a Perez el 1 de junio antes de obtener la conformidad brasileña y el 22 de julio entraron en vigor aranceles del 25% sobre distintos productos de Brasil bajo la Sección 301, con excepciones para sectores como café, carne vacuna, energía y aeronaves. El desacuerdo ya excede el protocolo y alcanza intereses económicos y de seguridad.

Brasil negó el 24 de julio las visas solicitadas por Riley Barnes y Samuel Samson, funcionarios estadounidenses que planeaban visitar Brasilia entre el 27 y el 30 de ese mes. El gobierno brasileño entendió que la agenda podía poner en duda la integridad del sistema electoral, mientras Estados Unidos presentó la misión como parte de sus tareas habituales sobre democracia, libertad religiosa y libertad de expresión. Esa diferencia se incorpora a una campaña en la que Lula busca otro mandato y compite con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria por su condena en la causa sobre el intento de golpe de Estado. La elección del 4 de octubre condiciona cada decisión diplomática.

 

La revocación de la visa de Ribeiro Viotti profundizó la tensión entre Washington y Brasilia.

El equilibrio regional

La sanción contra Ribeiro Viotti funciona como una medida de presión, pero todavía deja abierta una salida negociada entre ambos gobiernos. Estados Unidos vinculó la posible restitución del visado con el restablecimiento de la reciprocidad diplomática y la aceptación de Perez, mientras Brasil conserva la facultad de completar su evaluación sin un plazo obligatorio. La embajadora no fue expulsada y el vínculo permanece activo, por lo que las cancillerías aún pueden reducir el conflicto mediante acuerdos sobre acreditaciones, viajes oficiales y funcionamiento de las misiones. La salida permanece en el terreno diplomático y depende de decisiones reversibles.


Estados Unidos revocó la visa de la embajadora brasileña y profundizó la crisis bilateral.

Para Argentina, la escalada entre sus principales socios del continente coincide con una reducción de la representación diplomática brasileña en Buenos Aires tras recientes diferencias públicas entre ambos gobiernos. El escenario exige administrar con prudencia la cercanía política con Washington y la integración productiva con Brasil, primer socio argentino dentro del Mercosur. Una mayor tensión puede complicar la coordinación comercial y política del bloque, pero la profundidad de los intercambios también ofrece incentivos para sostener los canales institucionales. Preservar el diálogo técnico permite que Argentina proteja sus intereses sin trasladar la disputa bilateral al Mercosur.