07/08/2026 - Edición Nº1277

Internacionales

Tensión energética

Brent supera USD 83 por tensión en Ormuz y reactiva la prima de riesgo

07/08/2026 | El crudo extendió el alza del jueves mientras Irán debate restricciones y el pacto con Omán sigue sin cerrar.



El Brent volvió a superar los USD 83 por barril este viernes 7 de agosto de 2026, después de cerrar el jueves en USD 82,49 con una suba del 3,8%. La recuperación prolongó la reacción del mercado a las explosiones registradas cerca de Qeshm, en el sur de Irán, y al renovado debate sobre las condiciones de navegación por el Estrecho de Ormuz. Durante la jornada el Brent operó alrededor de USD 83,33 y el WTI se ubicó cerca de USD 78,18, mientras seguían sin resolverse las diferencias sobre un esquema estable de tránsito entre Irán y Omán. La prima geopolítica volvió a incorporarse al precio porque el corredor continúa abierto a negociación, pero todavía no está normalizado.

La señal más importante no es un cierre total del Estrecho, sino la fragilidad del flujo comercial que conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales. En la primera mitad de julio los embarques de crudo y condensado de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait e Irán habían repuntado hasta unos 12 millones de barriles diarios, aunque continuaban alrededor de 32% por debajo del máximo previo a la guerra de febrero. Ese antecedente explica por qué cada incidente militar o modificación de las reglas de navegación altera con rapidez las expectativas sobre la oferta. El salto del jueves y la continuidad del movimiento este viernes reflejan esa sensibilidad más que una nueva escasez física ya cuantificada. El mercado vuelve a pagar por el riesgo de otra interrupción antes de que el tránsito consiga estabilizarse.


 


Estrecho de Ormuz, corredor marítimo situado entre Irán y Omán.

Negociación marítima

Irán y Omán alcanzaron esta semana un entendimiento sobre las coordenadas de una ruta de navegación por Ormuz, pero el mecanismo todavía no quedó formalizado. El diseño busca ordenar el tránsito en un corredor que atraviesa aguas territoriales de ambos países y cuya seguridad sigue condicionada por el conflicto regional. Las negociaciones mantienen diferencias alrededor de la supervisión de los buques, las condiciones para circular y los eventuales cargos vinculados al nuevo esquema, mientras Estados Unidos rechaza que la reapertura dependa de pagos obligatorios a Teherán. Una ruta acordada puede reducir parte del riesgo operativo, pero no elimina por sí misma la posibilidad de ataques, bloqueos selectivos o restricciones posteriores. El avance diplomático existe, aunque todavía no equivale a una normalización efectiva del Estrecho.

La presión aumentó además con una iniciativa iraní que estudia impedir el paso de embarcaciones estadounidenses e israelíes por el Estrecho de Ormuz. El proyecto permanece en discusión y no constituye todavía una prohibición vigente, pero suma incertidumbre regulatoria a un escenario que ya combina operaciones militares, amenazas marítimas y riesgos sobre puertos y tanqueros. Las explosiones escuchadas en Qeshm reforzaron esa percepción aun sin reportes iniciales de daños de gran escala en la isla. Al mismo tiempo, los ataques contra embarcaciones vinculadas con Arabia Saudita mantienen bajo atención al mar Rojo y Bab el Mandeb, ampliando la exposición desde un cuello de botella hacia varios corredores energéticos. La simultaneidad de riesgos marítimos es uno de los principales factores que impiden retirar por completo la prima geopolítica del petróleo.

Buques comerciales navegan en aguas próximas al Estrecho de Ormuz
Buques comerciales permanecen en la zona del Golfo mientras continúa la negociación sobre Ormuz.

Efecto en Argentina

Para Argentina, un Brent más alto tiene un efecto mixto y no puede reducirse a una presión automática sobre la inflación. El país llega a 2026 con una posición energética más sólida por el crecimiento de Vaca Muerta y con perspectivas de superar el superávit comercial energético récord alcanzado durante 2025, apoyado principalmente en mayores exportaciones de petróleo. Esa transformación permite capturar mayores ingresos cuando sube el precio internacional, aunque durante el invierno todavía existe dependencia de importaciones de gas y determinados combustibles. El encarecimiento global puede, por lo tanto, mejorar el valor de las ventas externas y elevar al mismo tiempo algunos costos internos de abastecimiento y transporte. La posición argentina frente al shock es más equilibrada que en crisis energéticas anteriores.

Mapa del Golfo Pérsico y del Estrecho de Ormuz entre Irán y Omán
Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y condiciona una parte clave del comercio energético.

El impacto local debe leerse además dentro del actual régimen de bandas cambiarias y no bajo un esquema de crawling peg. El Banco Central publica para agosto límites diarios de intervención del peso frente al dólar, por lo que atribuir al Brent una pérdida automática de margen cambiario resultaría incorrecto. El canal más directo pasa por los precios de los combustibles, los costos logísticos y las importaciones energéticas estacionales, mientras el canal favorable aparece en los ingresos derivados de las exportaciones de petróleo. Si Ormuz consigue recuperar un tránsito regular, la prima de riesgo puede moderarse; si las restricciones se profundizan, la volatilidad seguirá alcanzando tanto a productores como a importadores. Para Argentina, la variable decisiva no será solamente cuánto vale el barril, sino cuánto tiempo persiste la alteración del comercio energético.