10/08/2026 - Edición Nº1280

Internacionales

Daño desigual

Pereira: por qué la ciudad más afectada quedó lejos del epicentro

10/08/2026 | Profundidad, recorrido de ondas, suelo y edificios explican un impacto que la distancia no pudo evitar.



Pereira concentraba el balance urbano más grave del terremoto de magnitud 7,4 al comienzo de la tarde del lunes 10 de agosto. El reporte local preliminar contabilizaba decenas de fallecidos y 65 edificaciones colapsadas en Pereira y La Virginia, con búsquedas activas en varios puntos, mientras las cifras departamentales todavía se conciliaban. La capital de Risaralda también registró daños en el aeropuerto Matecaña y en servicios esenciales. Ese patrón no significa que el epicentro estuviera bajo la ciudad ni que la distancia informada por los organismos fuera errónea.

Pereira se encuentra entre unos 55 y 75 kilómetros del epicentro superficial, según se tome la solución del servicio estadounidense o la colombiana. No son cientos de kilómetros, pero tampoco es el punto situado directamente sobre la ruptura. La diferencia entre ambas distancias surge de los ajustes que cada red hizo sobre las coordenadas. Además, el foco estuvo entre 96 y 107 kilómetros bajo tierra, de modo que el trayecto directo desde el origen sísmico hasta la ciudad superó aproximadamente los 110 kilómetros. Esa geometría es más útil que mirar solo un mapa plano.

 


Pereira, capital de Risaralda, se ubica al este de la zona epicentral registrada en Chocó.

La profundidad amplió el área de sacudida

El origen profundo distribuyó las ondas sobre una región extensa en vez de concentrarlas únicamente alrededor del epicentro. El Servicio Geológico Colombiano calculó una profundidad de 96 kilómetros, mientras el USGS estimó 107 kilómetros; ambos valores ubican el terremoto en el rango intermedio. Las ondas perdieron energía al recorrer roca, pero una magnitud 7,4 liberó suficiente para producir movimientos fuertes lejos de la proyección superficial del foco. La profundidad amplía el alcance, pero no reparte una intensidad idéntica.

El número de kilómetros tampoco determina por sí solo qué edificio resiste y cuál falla. La respuesta local depende del movimiento efectivo del terreno, la duración, las frecuencias dominantes, la topografía y las características del suelo, además del diseño, la edad, los materiales, las modificaciones y el mantenimiento de cada estructura. Como desarrolló NewsDigitales en su explicación del daño desigual, la magnitud pertenece al sismo; la intensidad cambia de un lugar a otro. En Pereira todavía faltaban registros instrumentales e inspecciones para ponderar cada variable.


Pereira concentró los daños más graves pese a estar lejos del epicentro.

La explicación pendiente en Pereira

La concentración de colapsos no prueba por sí sola que todo Pereira haya recibido la mayor aceleración del país. Una ciudad puede acumular más víctimas por la combinación de exposición, densidad y vulnerabilidad aunque otro punto registre una sacudida instrumental semejante o superior. El ShakeMap preliminar del USGS estimó una intensidad máxima regional de grado VII, catalogada como muy fuerte, pero ese producto modelado no reemplaza el inventario edificio por edificio. Atribuir cada derrumbe a un único tipo de suelo o a la profundidad sería prematuro sin peritajes.


La profundidad del sismo amplió la sacudida y agravó el impacto en Pereira.

Los próximos informes deberán unir tres capas: movimiento del suelo, vulnerabilidad constructiva y localización exacta de los daños. Los acelerogramas mostrarán cuánto y en qué frecuencias se movió Pereira; las inspecciones definirán los mecanismos de falla; y el censo depurado fijará víctimas, inmuebles inhabitables y servicios comprometidos. Mientras continúa el rescate, las cifras conservan carácter preliminar y no deben mezclarse entre ciudad, área metropolitana y departamento. La conclusión disponible es concreta: la distancia redujo una parte de la energía, pero no anuló el efecto de un gran sismo sobre una ciudad expuesta.