Daniela Andrea Largo Sánchez, de 32 años, salió con vida la noche del martes 11 de agosto de un edificio derrumbado en el centro de Pereira. El registro oficial contabiliza 36 horas bajo los escombros y la reconstrucción familiar, casi 38. Su rescate comenzó cuando una búsqueda en otro sector detectó una señal humana entre las ruinas.
El terremoto de magnitud 7,4 del lunes 10 de agosto hizo colapsar el hospedaje de cuatro pisos situado en la misma calle donde Daniela trabajaba en una mueblería. Sus padres la buscaron cuando no llegó a Riosucio para el cumpleaños 12 de su hijo. Su caso aporta una dimensión humana al daño que Pereira sufrió lejos del epicentro.
La localización se logró mediante el procedimiento de llamado y escucha, que ordena silencio absoluto para identificar voces o golpes bajo una estructura colapsada. Tras recibir respuesta, usaron cámaras y abrieron dos accesos. Un grupo perforó cuatro placas desde arriba; otro avanzó con un túnel inferior para evitar movimientos que pudieran cerrar el espacio de la sobreviviente.
Bomberos de Pereira, el equipo USAR de Bogotá y la unidad policial PONALSAR coordinaron una extracción que duró cerca de diez horas. USAR identifica grupos especializados en búsqueda y rescate urbano. Mientras ampliaban el paso, suministraron oxígeno a Daniela; una puerta metálica inmovilizó un brazo y obligó a controlar cada corte antes de trasladarla en camilla.
La salida de los escombros no cerró la emergencia personal de Daniela, trasladada al Hospital Universitario San Jorge de Pereira. Su familia informó que necesitó reanimación y sigue en cuidados intensivos; no hay parte médico público con diagnóstico, evolución o pronóstico. La extracción resultó exitosa, pero su recuperación continúa abierta y no corresponde presentar el peligro como superado.
La próxima información decisiva será un parte médico del hospital y el balance de las búsquedas que continúan en Pereira. El resultado no puede extrapolarse a otros derrumbes, porque cada estructura impone riesgos distintos para víctimas y rescatistas. Para su familia, la extracción devolvió la posibilidad de que Daniela siga criando a su hijo, cuyo cumpleaños 12 coincidió con el terremoto.