Lizy Tagliani volvió a sorprender con una decisión inesperada sobre su vida profesional. A los 55 años, la conductora y humorista decidió incursionar en un nuevo rubro alejado del espectáculo y se incorporó como socia a un emprendimiento inmobiliario en Adrogué. La información fue revelada por Karina Iavícoli en LAM, donde contó detalles del proyecto que Lizy encarará junto a Clemente, un amigo al que conoce desde hace aproximadamente cinco décadas.
Según explicó la periodista, la decisión tiene además un fuerte componente afectivo, ya que el emprendimiento le permite a Lizy regresar a las raíces de su historia personal en el sur del Conurbano bonaerense. El proyecto inmobiliario está relacionado con la familia de Clemente, cuyo padre ya se dedicaba al rubro. Ahora, la firma atraviesa una nueva etapa con la incorporación de la conductora.
“Esto que va a hacer es con mucho amor, porque es como volver a las raíces. Clemente es un amigo que tiene desde hace 50 años, el papá ya se dedicaba a esto y ahora tienen una inmobiliaria en Adrogué”, explicó Iavícoli. De esta manera, Lizy decidió involucrarse en un negocio que combina su interés por emprender con una relación de amistad que mantiene desde hace décadas.

A pesar de su incorporación al proyecto, Lizy no dejará definitivamente la televisión ni se alejará de los medios de comunicación. Su participación en la inmobiliaria tendrá una dinámica flexible y estará pensada para poder combinarla con sus restantes compromisos profesionales. “Me dijo: ‘Montamos la oficina todo. No es que voy a estar ocho horas todos los días’, pero va a estar acompañando cuando alguien quiera vender una casa”, contó Iavícoli sobre la conversación que mantuvo con la conductora.
La sede de la inmobiliaria estará ubicada en Adrogué, una zona especialmente significativa para Lizy por su vínculo con el lugar y sus raíces.
Con este emprendimiento, Tagliani suma una nueva actividad a su recorrido profesional y vuelve a mostrar su perfil multifacético. Además de su extensa trayectoria en televisión y radio, la conductora apuesta ahora por un negocio familiar con una historia de varias décadas.

Su rol estará principalmente vinculado al acompañamiento de los clientes y al funcionamiento del proyecto, aunque sin asumir una jornada laboral completa en la oficina.
Así, Lizy encara esta nueva etapa sin abandonar el mundo del espectáculo: continuará con sus proyectos en los medios mientras explora una faceta empresarial ligada a una amistad que comenzó hace 50 años.