18/08/2026 - Edición Nº1288

Internacionales

Alerta sísmica

FUNVISIS confirmó un sismo en La Guaira y otro evento fuerte sacudió el Hindu Kush

18/08/2026 | La Guaira registró un M4,0 superficial y Afganistán un M5,3 profundo en dos zonas sísmicas muy activas.



Venezuela volvió a temblar durante la madrugada de este 18 de agosto, con un sismo de magnitud 4,0 localizado apenas 10 kilómetros al noroeste de La Guaira. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas ubicó el movimiento a las 03:07, hora local, y calculó una profundidad de 10 kilómetros. La actividad no terminó allí: pocos minutos después Funvisis registró un M3,4 a 54 kilómetros al noroeste de Punto Fijo, mientras durante la madrugada también aparecieron eventos menores alrededor de Naiguatá y Aroa.

La cercanía del M4,0 con La Guaira vuelve especialmente sensible cualquier movimiento en una región que continúa bajo vigilancia después de los grandes terremotos del 24 de junio.

Horas más tarde, el foco sísmico se trasladó a miles de kilómetros de distancia, cuando un terremoto de magnitud 5,3 se produjo en la región del Hindu Kush, en Afganistán. El evento ocurrió a las 19:51 UTC, cuando ya eran las 00:21 del 19 de agosto en territorio afgano, y fue localizado aproximadamente 35 kilómetros al sur de Jurm, en Badakhshan. La diferencia decisiva estuvo debajo de la superficie: mientras el movimiento venezolano ocurrió a unos 10 kilómetros, el afgano se originó a 196 kilómetros de profundidad, una característica habitual pero extraordinaria de la actividad sísmica del Hindu Kush.

 


Afganistán, oficialmente el Emirato Islámico de Afganistán, pero aún reconocido internacionalmente como República Islámica de Afganistán, ​​​​​​ es un país montañoso sin salida al mar ubicado en Asia del Sur.

Dos sismos con comportamientos muy diferentes

La profundidad explica por qué una magnitud mayor no significa necesariamente una sacudida más destructiva en superficie. El Servicio Geológico de Estados Unidos clasifica como superficiales los terremotos ocurridos hasta 70 kilómetros de profundidad y como intermedios aquellos situados entre 70 y 300 kilómetros. El M4,0 venezolano estuvo mucho más cerca de ciudades, viviendas e infraestructura, mientras el M5,3 afgano tuvo que transmitir su energía desde casi 200 kilómetros bajo tierra. A cambio, los terremotos profundos pueden ser percibidos a distancias considerables porque sus ondas se propagan a través de amplias zonas de la corteza y el manto superior.

En Venezuela, el nuevo movimiento ocurre menos de dos meses después de la gran secuencia que cambió la situación sísmica de la costa central. El 24 de junio, un doble evento incluyó un terremoto M7,2 seguido pocos segundos después por otro de magnitud 7,5, con una ruptura asociada al sistema de fallas que atraviesa el norte venezolano. El USGS vinculó aquella secuencia con el límite entre las placas del Caribe y Sudamérica y señaló al sistema San Sebastián-Boconó entre las principales estructuras responsables. Desde entonces, Funvisis ha continuado registrando numerosos movimientos en La Guaira, Naiguatá, Aroa y otras zonas del centro-norte del país.


Los dos eventos muestran riesgos distintos en zonas sísmicas de alta actividad.

El Hindu Kush mantiene otro tipo de actividad

Afganistán presenta un escenario tectónico diferente, pero Jurm tampoco enfrenta un episodio aislado. El Hindu Kush concentra terremotos de profundidad intermedia relacionados con la compleja interacción entre India y Eurasia, y el área al sur de Jurm registró otros movimientos profundos durante 2026. El 3 de abril ocurrió allí un M5,8 a 188 kilómetros de profundidad y el 18 de abril otro M5,4 se originó a 200,7 kilómetros. El antecedente histórico más contundente es el terremoto M7,5 de octubre de 2015, que se produjo aproximadamente a 210 kilómetros bajo el Hindu Kush y demostró que un evento profundo puede adquirir consecuencias regionales cuando su magnitud es suficientemente elevada.


Sismo en La Guaira este 18 de agosto. Fuente: FUNVISIS. 

Los movimientos de Venezuela y Afganistán no tienen una relación causal entre sí y su coincidencia temporal no indica una cadena sísmica global. Cada uno responde a estructuras tectónicas independientes y, con la información disponible, los registros sismológicos revisados no presentan un balance de víctimas o daños graves atribuible específicamente a estos dos eventos. La atención inmediata estará en posibles réplicas y nuevos reportes locales, especialmente en La Guaira por su escasa profundidad y por los daños acumulados durante la secuencia venezolana, mientras en Afganistán el seguimiento continuará sobre una franja del Hindu Kush que ha mostrado actividad profunda recurrente durante todo 2026.