Bélgica enfrenta el incendio forestal más extenso registrado en el país en aproximadamente un siglo, con unas 3.000 hectáreas afectadas dentro de la reserva natural de High Fens. Cerca de 500 personas entre bomberos, personal de Defensa, agricultores y equipos de apoyo participaron en las operaciones mientras Alemania y otros países europeos enviaron recursos adicionales. El fuego avanzó durante el fin de semana sobre un territorio de turberas, bosques y senderos cercano a la frontera alemana.
El escenario comenzó a mejorar, pero las autoridades todavía evitan considerar terminado el episodio. La lluvia y el descenso de las temperaturas ayudaron a reducir la propagación, mientras los equipos intentaban cerrar el último frente de difícil acceso hacia Alemania. El ministro del Interior belga, Bernard Quintin, advirtió que las tareas pueden continuar durante semanas debido a las características del terreno y a la imposibilidad de introducir maquinaria pesada en determinadas áreas de la reserva.
High Fens presenta un desafío diferente al de un incendio que avanza solamente sobre árboles y vegetación superficial. La zona contiene extensas turberas, terrenos húmedos formados durante largos períodos por acumulación de materia vegetal parcialmente descompuesta. Cuando esas capas pierden humedad pueden mantener combustión subterránea y generar focos difíciles de detectar y extinguir, una característica que complica el trabajo incluso después de reducir las llamas visibles.
La topografía también convirtió una emergencia nacional en una operación internacional. Alemania envió equipos y helicópteros, mientras otros recursos procedentes de Países Bajos, Suecia y países vecinos participaron de las tareas. El humo llegó a afectar zonas próximas a la frontera y provocó medidas preventivas, mientras unos 500 habitantes de Sourbrodt que habían sido evacuados pudieron regresar a sus viviendas cuando mejoraron las condiciones.

El incendio tiene una dimensión continental porque Bélgica forma parte de una temporada especialmente difícil para distintas regiones europeas. Francia, Grecia, Portugal y España también enfrentaron grandes incendios después de semanas de temperaturas elevadas y condiciones secas. El episodio belga resulta especialmente significativo porque desplaza hacia el norte un tipo de emergencia que durante décadas estuvo asociado con mucha mayor frecuencia al Mediterráneo.

La prioridad inmediata será contener completamente el perímetro, pero después comenzará una evaluación ambiental que puede resultar mucho más prolongada. High Fens constituye una reserva con humedales y ecosistemas sensibles cuya recuperación no se mide únicamente por la aparición de nueva vegetación. El incendio dejó así dos problemas diferentes: uno operativo, que los bomberos todavía intentan cerrar, y otro ecológico, que obligará a determinar cuánto daño produjo el fuego sobre uno de los espacios naturales más particulares de Bélgica.