20/08/2026 - Edición Nº1290

Agro

EN LO QUE VA DE 2026

El consumo de carne cayó a su nivel más bajo en 20 años: las causas del desplome

20/08/2026 | En los primeros siete meses del 2026 se consumieron 163.400 toneladas menos que en 2025 y cayó la faena.



El consumo interno de carne vacuna profundizó su caída en lo que va 2026 y se ubicó en niveles que el sector considera los más bajos de las últimas dos décadas. En los primeros siete meses del año, el mercado doméstico absorbió 1,202 millones de toneladas res con hueso, unas 163.400 toneladas menos que en el mismo período de 2025.

El consumo per cápita también marcó el retroceso: en julio, el promedio de los últimos doce meses se ubicó en 46,3 kilos por habitante al año, un 9,4% menos que un año atrás, según se desprende del último  informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra)

El dato expone el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre la demanda, pero el escenario tiene otro componente clave: también hay menos carne disponible para el mercado interno.

Menos hacienda, menos carne disponible

La oferta comenzó a ajustarse como consecuencia de una menor disponibilidad de animales para faena. En julio, la faena vacuna cayó 12,2% interanual, hasta 1,095 millones de cabezas, mientras que la faena de hembras se desplomó 18,7%.

El fenómeno está asociado a la retención de vientres. Después de varios años en los que la sequía impulsó una fuerte liquidación de hembras, los productores comenzaron a conservar animales para recomponer los rodeos. El porcentaje de hembras sobre la faena se ubicó en 44,3%, dentro de un rango compatible con el sostenimiento del stock.

La consecuencia ya se refleja en el abastecimiento: en los primeros siete meses del año, la cantidad de carne destinada al mercado interno cayó 12% interanual. Al mismo tiempo, las exportaciones absorbieron una mayor cantidad de producto, con casi 40 mil toneladas res con hueso adicionales respecto del año pasado.

En los primeros siete meses se consumieron 163.400 toneladas menos que en 2025 y  cayó la faena

Así, el mercado enfrenta una combinación que presiona sobre el consumo: hay menos poder de compra, pero también menos oferta disponible y una carne que se encareció con fuerza durante el último año.

La carne vacuna le ganó a la inflación

La menor disponibilidad de hacienda también se trasladó a los precios. En julio, el kilo vivo promedio en el Mercado de Cañuelas alcanzó los $3.718,8, con una recuperación del 6,6% respecto de junio y del 11% desde el piso registrado en mayo.

En la comparación interanual, el aumento fue todavía más significativo: 57,1% nominal y 19% en términos reales. El kilo vivo llegó además a US$ 2,50 al tipo de cambio oficial, un nivel que el informe considera históricamente elevado

El impacto sobre el consumidor se observa especialmente cuando se toma la comparación anual. Aunque en julio los cortes vacunos bajaron en promedio 0,6%, acumularon una suba del 52% interanual. El cuadril aumentó 53,6%, la carne picada común 53,5%, el asado 52,1%, la paleta 51,2% y la nalga 49,2%.

El contraste con el pollo también marca el cambio en los precios relativos. Mientras los cortes vacunos aumentaron 52% en un año, el pollo entero subió 22,9%. Como consecuencia, la carne vacuna se encareció 23,7% en términos relativos frente a la carne aviar.

Un freno en el mostrador que no alcanza

Julio mostró una particularidad: pese al fuerte aumento de la hacienda, el traslado al consumidor se frenó. El rubro "Carnes y derivados" del IPC-GBA no registró variación mensual, mientras que el nivel general de precios aumentó 2,3% y Alimentos y bebidas 2,4%.

Los cortes vacunos bajaron 0,6% en promedio. El asado, uno de los principales termómetros del consumo popular, acumuló además su cuarta caída mensual consecutiva y quedó en $16.708,2 por kilo

Pero esa estabilidad mensual no modifica el cuadro de fondo .  La carne llega a julio con precios mucho más elevados que un año atrás y con una oferta interna que se redujo. Por eso, la caída del consumo no puede explicarse solamente por un consumidor con menor capacidad de compra: la menor oferta de hacienda también elevó el precio de la carne y terminó profundizando el límite sobre la demanda.

El resultado es un mercado que se ajusta por ambos lados: menos carne disponible, precios elevados y un consumidor que, ante ese escenario, compra y consume cada vez menos.