La lechería bonaerense comenzó a mirar con atención el escenario climático de los próximos meses, ante los pronósticos que anticipan una continuidad del fenómeno de El Niño y un posible aumento de las lluvias durante la primavera y el verano. La transitabilidad de los caminos rurales aparece como una de las principales preocupaciones para los tambos, que necesitan garantizar el movimiento diario de la producción.
El tema fue analizado durante una reunión de la Mesa Lechera Provincial, encabezada por el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense, Javier Rodríguez, y de la que participaron representantes de las distintas cuencas lecheras, entidades de productores y organismos vinculados con la producción y la infraestructura.
Según la información presentada durante el encuentro, existe una probabilidad cercana al 100% de continuidad de la fase de El Niño durante el trimestre agosto-septiembre-octubre de 2026, mientras que los pronósticos prevén una posible intensificación durante octubre, noviembre y diciembre. El escenario contempla lluvias y tormentas de mayor riesgo durante la primavera, el verano y comienzos del otoño.
Para la actividad tambera, el escenario climático tiene una particularidad: la producción no puede esperar a que mejoren las condiciones de los caminos. La leche debe retirarse diariamente de los establecimientos, por lo que cualquier interrupción de la circulación puede afectar el funcionamiento de los tambos y la salida de la producción.
En ese contexto, la infraestructura rural vuelve a ocupar un lugar central. Durante la reunión, Rodríguez puso el foco en la necesidad de anticiparse a eventuales períodos de lluvias y garantizar la transitabilidad de los corredores que conectan a los establecimientos con las localidades.
La Provincia informó que el Plan Estratégico de Caminos Rurales cuenta con más de 455 proyectos en proceso o finalizados en más de 110 municipios. Las intervenciones alcanzan a 445 tambos, además de 404 escuelas rurales y 202 parajes y localidades.
De acuerdo con los datos presentados, alrededor del 40% de las obras se concentra en caminos estratégicos para la actividad tambera. La prioridad está puesta en aquellos corredores que sostienen el movimiento cotidiano de la producción y permiten la conexión con centros de servicios.
Las tareas incluyen alteo, abovedado y cuneteo de caminos, además de la limpieza de alcantarillas, zanjas y canales para mejorar el escurrimiento del agua
El problema no se limita al estado de las trazas. En algunas zonas, la altura de los caminos se encuentra incluso por debajo del nivel de los campos, lo que puede dificultar el drenaje durante períodos de precipitaciones intensas. Por eso, la planificación también contempla trabajos de saneamiento y conducción del agua para evitar que termine circulando sobre los propios caminos.
La Provincia y los municipios trabajan en la identificación de los puntos críticos, junto con las organizaciones de productores, para establecer prioridades antes de la llegada de los períodos de mayores precipitaciones.
En paralelo, el Ministerio de Desarrollo Agrario informó que avanza con la compra de maquinaria que será destinada a los municipios y con nuevas capacitaciones para maquinistas, especialmente en el manejo de motoniveladoras. El objetivo es reforzar la capacidad de respuesta local frente a problemas de transitabilidad.

El esquema también contempla la articulación con la Dirección Provincial de Vialidad, la Autoridad del Agua (ADA) y otras áreas provinciales involucradas en la atención de emergencias.
A la vez, Rodríguez planteó la necesidad de reforzar las obras de infraestructura de mayor escala. Entre ellas aparecen los trabajos sobre las cuencas de los ríos Salado y Luján, considerados relevantes para mejorar el manejo de los excedentes hídricos.
En el caso del Salado, la Provincia señaló la continuidad de la etapa 5 y reclamó la reactivación de la etapa 4.2, que depende del Gobierno nacional. En paralelo, el gobierno de Axel Kicillof reclama ante Nación un aporte de $5.000 millones destinado a obras de caminos rurales.
Más allá del escenario climático, la Mesa Lechera Provincial también repasó las principales dificultades y herramientas disponibles para la cadena.
Entre las opciones de financiamiento se encuentra una línea para el descuento de cheques con bonificación de tasa destinada a productores tamberos, con un monto máximo de hasta $30 millones por PyME y un subsidio del 50% de la tasa, hasta un tope de 30 puntos porcentuales.
También se analizaron instrumentos del Fondo Agrario para inversiones, sustentabilidad y capital de trabajo, además de iniciativas vinculadas con la comercialización y el desarrollo de la actividad.
La agenda incluyó además rondas de negocios, acciones de promoción de la cultura quesera, simplificación de trámites para establecimientos lácteos y la actualización del registro provincial de tambos.
En materia de asistencia técnica, el Programa Desarrollo Rural Bonaerense alcanzó en sus primeras cinco convocatorias a 141 grupos y 1.347 productores, con el acompañamiento de 124 técnicos. Actualmente se encuentra en marcha una sexta convocatoria.
Con el escenario de El Niño como telón de fondo, la discusión dentro de la cadena lechera bonaerense empieza a concentrarse en un problema concreto: cómo sostener la actividad cotidiana de los tambos si las lluvias previstas para los próximos meses vuelven a poner a prueba la infraestructura rural.