20/08/2026 - Edición Nº1290

Internacionales

Alerta regional

Perú se suma a Colombia y Venezuela: tres países golpeados por grandes sismos en 57 días

20/08/2026 | El sismo de Perú reabre la comparación con Colombia y Venezuela, pero los eventos no forman una cadena causal.



Perú volvió a colocar este jueves 20 de agosto a Sudamérica bajo atención sísmica con un fuerte movimiento registrado en Ayacucho. El Instituto Geofísico del Perú informó una magnitud de 7,2, con epicentro 35 kilómetros al norte de Coracora y una profundidad de 108 kilómetros. La estimación del USGS es menor, de 6,7, y ubica el evento 38 kilómetros al noroeste de Upahuacho, también dentro de la provincia de Parinacochas. Las diferencias responden al procesamiento de cada red y no significan que hayan ocurrido dos terremotos distintos.

El calendario vuelve especialmente llamativa la sacudida porque Colombia sufrió un terremoto de magnitud 7,4 apenas diez días antes y Venezuela había padecido un devastador doble evento el 24 de junio. En territorio venezolano se produjeron movimientos de 7,2 y 7,5 con segundos de diferencia, mientras el colombiano tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó. Entre aquella emergencia venezolana y el terremoto peruano transcurrieron solo 57 días, una concentración temporal que puede alimentar la sensación de una cadena regional.

 


Coracora es una ciudad peruana, capital del distrito homónimo, ubicado en la provincia de Parinacochas en el departamento de Ayacucho.

Tres países, mecanismos diferentes

La cercanía de las fechas no demuestra que Venezuela, Colombia y Perú formen parte de una misma secuencia sísmica. El IGP ya había advertido el 10 de agosto, después del terremoto colombiano, que eventos ocurridos en distintos puntos de Sudamérica deben analizarse por separado según ubicación, profundidad, magnitud y origen tectónico. Perú está dominado principalmente por la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, un proceso en el que una placa se introduce debajo de otra y acumula tensiones capaces de liberarse en forma de terremotos. Colombia también combina procesos vinculados a esa convergencia, mientras el gran terremoto venezolano respondió a un contexto tectónico diferente entre las placas del Caribe y Sudamericana.

Las profundidades también separan con claridad los tres episodios y ayudan a entender por qué magnitudes parecidas pueden producir consecuencias radicalmente distintas. El principal terremoto venezolano ocurrió a unos 10 kilómetros de profundidad y golpeó zonas urbanas con enorme violencia; el colombiano se originó alrededor de los 100 kilómetros y fue clasificado como un evento de profundidad intermedia. En Perú, las soluciones disponibles sitúan el foco entre unos 67 y 108 kilómetros, según la red consultada, mientras las primeras evaluaciones no registraban víctimas ni daños graves. La magnitud mide la energía liberada, pero la intensidad que recibe una ciudad depende además de profundidad, distancia, suelo y resistencia de las construcciones.


Colombia tembló diez días antes y Venezuela sufrió un doblete en junio.

Una coincidencia que no permite predecir

El terremoto peruano refuerza una percepción de actividad excepcional porque llega después de dos desastres que todavía permanecen muy presentes en la región. Venezuela continúa recuperándose del doble impacto de junio, que causó miles de fallecidos y grandes daños sobre viviendas e infraestructura, mientras Colombia atraviesa las consecuencias del sismo de 7,4 que golpeó su centro y occidente el 10 de agosto. Perú agrega ahora un tercer país a esa cronología, aunque el balance inicial es sustancialmente menos grave y la Marina peruana descartó una amenaza de tsunami.

La sucesión tampoco permite anticipar dónde ni cuándo ocurrirá el siguiente gran terremoto sudamericano. Los sismos no pueden predecirse a partir de una simple acumulación de eventos recientes, y un movimiento fuerte en un país no constituye por sí mismo una señal de que otro ocurrirá en un territorio vecino. Lo que sí deja la secuencia de Venezuela, Colombia y Perú es una demostración concreta de la exposición sísmica de diferentes sectores del continente y de cuánto cambia el resultado cuando varían la profundidad, el tipo de ruptura y la vulnerabilidad urbana. La atención científica debe concentrarse ahora en las réplicas y en la evaluación del territorio afectado en Ayacucho.


Perú se suma a una serie de grandes sismos recientes en Sudamérica.