El rial superó este lunes los 2 millones por dólar en el mercado libre iraní, un récord que coincidió con el anuncio de una nueva ofensiva económica de Estados Unidos contra Teherán. La cotización abrió en 2,02 millones de riales por dólar y luego osciló cerca de 1,99 millones. No es una tasa oficial, sino la referencia informal que usan familias y empresas cuando necesitan divisas para pagar importaciones o resguardar ahorros.
El salto llegó después de una semana marcada por incertidumbre sobre el acceso a divisas y comercio exterior de Irán. La economía atraviesa casi seis meses de guerra y restricciones marítimas en el golfo Pérsico. La tensión en Ormuz sigue siendo decisiva: Irán habilitó permisos puntuales a petroleros iraquíes, pero el tránsito comercial todavía está lejos de recuperar su ritmo previo.
Washington lanzó este lunes la Operación Economic Outcast y sancionó a casi 60 entidades, personas y buques vinculados con redes iraníes. El Tesoro estadounidense amplió el riesgo de sanciones secundarias a cinco sectores: activos digitales, tecnología, oro, aviación y navegación. Los gobiernos recibirán plazos definidos para cerrar actividades iraníes identificadas; si no lo hacen, Washington promete acelerar la aplicación de medidas.
Emiratos Árabes Unidos aporta la primera reacción estatal de alto impacto. Su Ministerio de Relaciones Exteriores suspendió el 19 de agosto todas las actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Irán hasta nuevo aviso. La medida no fue presentada oficialmente como resultado de la campaña de Trump, sino de la escalada regional; aun así, reduce un canal regional relevante para los negocios que conserva Teherán.

El contexto macroeconómico deja poco margen para absorber otro golpe. El Fondo Monetario Internacional proyecta que el PBI real de Irán caerá 5,4% en 2026 y que los precios al consumidor subirán 68,9%. Un rial más débil encarece en moneda local los alimentos, medicamentos e insumos importados, pero no prueba por sí solo que la caída responda únicamente a las nuevas medidas de Washington.

El próximo paso será seguir las acciones publicadas por OFAC, los plazos que Estados Unidos comunique a cada gobierno y la respuesta de los sectores alcanzados. La declaración no convierte en sancionados a todos los países que comercian con Irán: amplía las bases para actuar contra actividades y operaciones identificadas. La eficacia dependerá de bancos, aseguradoras, refinadores y navieras, porque esos actores determinan cuánta conexión comercial conserva Teherán.