Asim Munir se reunió el lunes 24 de agosto con el presidente iraní Masoud Pezeshkian en Teherán, en su cuarta visita a Irán desde el inicio de la guerra. La Presidencia iraní reconoció la función mediadora de Islamabad y vinculó el encuentro con la aplicación del memorando firmado en junio. El Ejército paquistaní describió las conversaciones como constructivas, pero no anunció una nueva ronda de negociación ni un acuerdo adicional.
Munir es jefe del Ejército paquistaní desde el 29 de noviembre de 2022 y primer jefe de las Fuerzas de Defensa desde diciembre de 2025. Antes dirigió la Inteligencia Militar y la agencia Inter-Services Intelligence, una combinación inédita en la carrera de un comandante paquistaní. Ascendido a mariscal de campo en mayo de 2025, fue el segundo militar de la historia nacional en alcanzar ese rango, después de Ayub Khan.
Cuatro días antes del viaje, Pakistán convirtió en ley una nueva ampliación de sus facultades. La Ley de las Fuerzas de Defensa de 2026 creó un cuartel general conjunto bajo su autoridad, lo definió como principal asesor militar del primer ministro y le otorgó mando y control operativo sobre Ejército, Armada y Fuerza Aérea. La norma tiene efecto retroactivo desde noviembre de 2025 y consolida legalmente una jefatura que ya ejercía.
La agenda de Teherán combinó diplomacia y seguridad regional. Munir y el ministro Mohsin Naqvi mantuvieron contactos con Pezeshkian, Mohammad Bagher Ghalibaf, Abbas Araghchi, Eskandar Momeni y Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Las conversaciones incluyeron la desescalada, la reapertura de Ormuz y la reactivación del memorando, pero no produjeron un nuevo acuerdo público ni un calendario de negociación.

La utilidad de Pakistán proviene de sostener vínculos simultáneos con Irán, Estados Unidos, China y las monarquías del Golfo. Ese acceso no convierte a Munir en el único mediador: el 25 de agosto Irán y Omán anunciaron un corredor marítimo temporal y un proyecto de desminado para Ormuz. Islamabad intenta recomponer la negociación política, mientras Mascate trabaja sobre la navegación; los cuatro viajes prueban acceso a Teherán, no capacidad automática para imponer concesiones.

El próximo control será comprobar si Teherán y Washington fijan una nueva instancia para aplicar el memorando de Islamabad. La presión aumentó el mismo 24 de agosto, cuando la Casa Blanca lanzó la Operation Economic Outcast sobre activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Mientras no aparezcan una fecha, un mecanismo verificable o medidas concretas sobre Ormuz, el viaje fortalece el perfil internacional de Munir, pero no permite anunciar una reapertura de las negociaciones.