25/08/2026 - Edición Nº1295

Internacionales

Decisión real

Por qué el rey Harald V de Noruega no abdica pese a sus problemas de salud

25/08/2026 | El rey de Noruega sostiene que su juramento ante el Parlamento es de por vida. Haakon lo reemplaza como regente, pero no lo sucede.



La internación del rey Harald V de Noruega volvió a instalar una pregunta que lo acompaña desde hace varios años: por qué no abdica y entrega definitivamente el trono a su hijo Haakon. El monarca, de 89 años, permanece en el Hospital Nacional de Oslo bajo tratamiento por una infección bacteriana en sangre y, según la última información oficial, respondió a los antibióticos y se encuentra estable.

Mientras Harald permanece apartado de sus funciones, el príncipe heredero Haakon actúa como regente. Puede presidir el Consejo de Estado, recibir autoridades y ejercer temporalmente las atribuciones correspondientes al jefe de Estado. Sin embargo, ese reemplazo no implica una sucesión: Harald continúa siendo rey.


El príncipe heredero Haakon.

Los problemas de salud y las licencias médicas hicieron que la posibilidad de una abdicación reapareciera después de cada internación. Pero el propio Harald V fue categórico cuando le preguntaron si seguiría el camino de Margarita II de Dinamarca, quien dejó el trono en enero de 2024: sostuvo que había prestado un juramento ante el Parlamento y que ese compromiso era “para toda la vida”.


Rey Harald y Reina Sonja 2025.

Un juramento que Harald interpreta como vitalicio

Harald V accedió al trono el 17 de enero de 1991, inmediatamente después de la muerte de su padre, Olav V. Cuatro días más tarde se presentó ante el Storting, el Parlamento noruego, para cumplir con el juramento exigido por la Constitución.

La fórmula compromete al soberano a gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes del país. Harald también adoptó el lema utilizado por su padre y su abuelo: “Todo por Noruega”.

El texto constitucional no dice que el monarca deba repetir literalmente que permanecerá en el cargo hasta morir. Esa es la interpretación personal e institucional que Harald hace del compromiso asumido en 1991: considera que el juramento no tiene una fecha de vencimiento y que la vejez o una reducción de la agenda no justifican abandonarlo.

Esa posición se mantuvo incluso después de sus problemas cardíacos de 2024. Tras recibir un marcapasos permanente y permanecer casi dos meses de licencia, la Casa Real anunció que reduciría de manera estable la cantidad y extensión de sus actividades. Harald retomó las funciones constitucionales, pero dejó una porción mayor de la representación pública en manos de Haakon.

Haakon puede reemplazarlo sin que cambie el rey

El sistema noruego tiene una herramienta para afrontar las enfermedades o ausencias del soberano sin necesidad de forzar una abdicación. El artículo 41 de la Constitución establece que el heredero adulto puede ejercer temporalmente los poderes reales cuando el monarca se encuentra fuera del país o no está en condiciones de trabajar.

Cuando eso ocurre, Haakon aparece en la agenda oficial como príncipe heredero regente. La regencia comienza cuando Harald es declarado impedido por razones médicas y concluye cuando vuelve a estar en condiciones de retomar sus tareas. Si ni el rey ni el heredero pudieran ejercer, la administración quedaría a cargo del Consejo de Estado.

La regencia permite distribuir las responsabilidades sin modificar el orden sucesorio. Haakon reemplaza a su padre, pero no inaugura un nuevo reinado, no utiliza un nombre regio y tampoco convierte a Mette-Marit en reina consorte.

Arverekken 2016. Tres generaciones: el rey Harald, el príncipe heredero Haakon y la princesa Ingrid Alexandra. Foto: Jørgen Gomnæs / La Corte Real

Noruega eligió una transición distinta a otras monarquías

Durante el siglo XXI, distintas casas reales europeas recurrieron a la abdicación para adelantar el relevo generacional. Margarita II cedió el trono danés a Federico X; Beatriz de los Países Bajos hizo lo propio con Guillermo Alejandro; Alberto II de Bélgica fue sucedido por Felipe y Juan Carlos I abdicó en favor de Felipe VI.

Harald eligió otro modelo. Su posición se encuentra más cerca de la tradición británica, en la que el soberano permanece en el cargo mientras otros integrantes de la familia asumen progresivamente más responsabilidades.


Feliz Navidad desde el Salón Rojo. Foto: Ola Vatn, The Royal Court.

Eso no significa que Haakon esté alejado del poder institucional. El heredero acumula experiencia como regente desde hace años, representa a Noruega en visitas internacionales y preside reuniones constitucionales cada vez que su padre se encuentra enfermo o ausente.

Pero, mientras no exista una decisión diferente del propio monarca, la estrategia noruega consiste en reducir la actividad de Harald y ampliar la de Haakon sin adelantar el cambio de reinado.

La próxima sucesión, por lo tanto, no dependerá de la cantidad de días que el rey permanezca internado ni del volumen de funciones que ejerza su hijo. Harald V sostiene que su juramento dura toda la vida y, hasta ahora, no dio ninguna señal de estar dispuesto a revisarlo.

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