Las largas filas por combustible continuaron el martes 25 de agosto en Teherán, un día después de que el Tesoro de Estados Unidos lanzara Operation Economic Outcast. Las colas ya venían creciendo desde semanas anteriores por faltantes, temor a nuevas restricciones y expectativas de una suba en el precio subsidiado de la gasolina. Algunos automovilistas esperaron hasta dos horas, mientras el Gobierno iraní insistió en que no aceptará concesiones por la presión económica.
El episodio ocurre casi seis meses después del inicio de la guerra del 28 de febrero y agrega presión sobre una economía debilitada por el bloqueo marítimo, la caída del rial y las sanciones previas. Washington sancionó a casi 60 personas, empresas y buques y amplió la exposición a sanciones secundarias en cinco sectores. Aun así, el mercado petrolero no reaccionó con pánico: el Brent cayó el martes a USD 87,63 y el WTI a USD 81,96.
El núcleo técnico de la operación está en cinco determinaciones sectoriales emitidas bajo la Orden Ejecutiva 13902. OFAC incorporó activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo al marco que permite sancionar a personas extranjeras que operen o presten servicios en esas áreas de la economía iraní. La medida no sanciona automáticamente todo vínculo comercial, pero amplía la capacidad para perseguir intermediarios y endurece el riesgo para instituciones financieras de terceros países.
La presión exterior ya tiene efectos desiguales entre los socios de Irán. Emiratos Árabes Unidos suspendió el 19 de agosto todas las actividades comerciales, intercambios y transacciones financieras con Teherán por la escalada regional, pero los grandes bancos chinos quedaron fuera del paquete. Washington sí incorporó empresas, intermediarios y buques vinculados con China y Hong Kong, antes que aplicar un corte financiero generalizado.
Vista urbana de Teherán.Dentro de Irán, las filas son una señal de ansiedad económica, pero no prueban por sí solas que las nuevas sanciones hayan causado el faltante. El combustible subsidiado sigue siendo uno de los pocos bienes relativamente accesibles para los hogares, por lo que cualquier reducción de cupos o aumento de precios puede trasladarse rápidamente al transporte y al costo de vida. La moneda ya estaba en mínimos históricos antes del anuncio de Bessent y el deterioro del poder adquisitivo precede a esta ronda.
Estación de servicio, imagen ilustrativa.El próximo punto de control será la velocidad con que Estados Unidos aplique los nuevos plazos de cumplimiento y si Teherán modifica el esquema de subsidios o las restricciones de abastecimiento. También importará la evolución del estrecho de Ormuz, donde el tránsito comercial continúa condicionado y cualquier cambio altera el riesgo energético regional. Si las filas se extienden y el petróleo vuelve a subir, la presión ganará alcance; si el mercado sigue bajando, el efecto inmediato quedará más concentrado dentro de Irán.