El petróleo volvió a subir el 27 de agosto después de tres jornadas de pérdidas, mientras el mercado comprobó que el verdadero termómetro de la crisis sigue siendo el número de embarcaciones capaces de atravesar el estrecho de Ormuz. El Brent recuperó terreno hasta acercarse nuevamente a USD 89 por barril después de que Washington enfriara las expectativas de negociaciones inmediatas con Irán.
Los precios habían comenzado la sesión presionados a la baja por las expectativas de que posibles conversaciones diplomáticas redujeran el riesgo para el suministro de Medio Oriente. Esa lectura se debilitó después de que la Casa Blanca indicara que no existían negociaciones directas en marcha y que todavía no estaban dadas las condiciones para abrir formalmente el diálogo con Teherán.
Apenas 10 buques de materias primas atravesaron Ormuz el miércoles, por encima de los niveles mínimos recientes pero todavía por debajo del promedio de 15 embarcaciones observado durante los diez días anteriores. Antes del conflicto, el corredor transportaba cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado consumidos diariamente en el mundo.
La recuperación parcial del tráfico no alcanza todavía para normalizar las rutas energéticas del Golfo Pérsico. Cada reducción en el flujo obliga a compradores, navieras y aseguradoras a incorporar mayores costos y riesgos, mientras productores dependientes del estrecho enfrentan dificultades para sacar su crudo hacia los mercados internacionales.
La presión internacional contrasta con una situación más holgada dentro de Estados Unidos, donde las reservas comerciales de crudo alcanzaron aproximadamente 428,9 millones de barriles. Los inventarios en Cushing también aumentaron, dando al mercado estadounidense mayor protección frente a una interrupción inmediata y ayudando a explicar por qué el WTI permanece por debajo del Brent.

La señal decisiva para una caída sostenida del petróleo ya no será solamente un anuncio de conversaciones entre Washington y Teherán, sino la recuperación estable del tránsito por Ormuz. Mientras el número de buques permanezca lejos de la normalidad, cada fracaso diplomático o nueva interrupción del corredor puede devolver rápidamente la prima geopolítica al precio internacional del barril.