28/08/2026 - Edición Nº1298

Internacionales

Guerra de desgaste

China e India sostienen la última apuesta de Irán tras seis meses de guerra

28/08/2026 | EE.UU. cambia misiles por presión económica, pero necesita cercar a los principales compradores de Teherán.



Seis meses después del inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto entra en una fase en la que China e India pueden resultar tan importantes como los misiles o los buques de guerra. Teherán sigue en el poder, el estrecho de Ormuz permanece severamente afectado y Washington intenta trasladar la presión desde el campo militar hacia los ingresos petroleros, bancos y socios comerciales iraníes.

La estrategia estadounidense parte de un problema: la ofensiva militar degradó capacidades iraníes, pero no consiguió una rendición política. Donald Trump había pronosticado una guerra mucho más corta y ahora su administración busca aumentar el costo económico de resistir. El objetivo inmediato es cortar las fuentes de divisas que permiten a Teherán financiar importaciones, sostener al Estado y sobrevivir al bloqueo.

 


Irán es una república islámica del golfo Pérsico (Arábigo) con sitios históricos que datan del Imperio Persa.

El verdadero límite de las sanciones está en Asia

La vulnerabilidad de esa estrategia aparece fuera de Irán. China e India figuran entre los países que mantienen relaciones comerciales capaces de proporcionar oxígeno a la economía iraní, y Teherán apuesta a que Washington no querrá asumir el costo diplomático y económico de castigar agresivamente a entidades de economías de ese tamaño mediante sanciones secundarias.

Ese cálculo convierte la aplicación de las sanciones en una prueba de credibilidad para Washington. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció nuevas medidas destinadas a cortar las redes financieras de Irán, pero antiguos diplomáticos estadounidenses advierten que el esquema actual carece del nivel de coordinación internacional que precedió al acuerdo nuclear de 2015. Amenazar a intermediarios resulta más sencillo que lograr que socios estratégicos abandonen efectivamente el comercio iraní.


China e India se vuelven claves para sostener a Irán tras seis meses de guerra.

Ormuz impide que el conflicto quede congelado

La segunda pieza es el estrecho de Ormuz. El tráfico continúa severamente restringido después de seis meses de conflicto, mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo naval de puertos iraníes y Teherán conserva capacidad para alterar una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Mientras Ormuz no vuelva a operar normalmente, Irán conserva una herramienta para trasladar el costo de la guerra a economías que ni siquiera participan directamente en ella.


EE.UU. cambia misiles por sanciones para cortar los ingresos que sostienen a Irán.

El resultado es un equilibrio incómodo: Washington no ha conseguido obligar a Irán a capitular y Teherán tampoco puede romper el cerco estadounidense sin asumir nuevos riesgos militares. La siguiente fase puede decidirse menos por quién dispone de más poder de fuego que por cuánto petróleo iraní continúan comprando terceros países y hasta dónde está dispuesto Trump a sancionarlos. China e India pasan así de actores periféricos a variables centrales para determinar cuánto tiempo puede resistir la economía iraní.